“Las horas más oscuras”, sangre, sudor y lágrimas

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Sir Winston Churchill es nombrado Primer Ministro Británico, durante “las horas más oscuras”, - casi al comienzo de la Segunda Guerra Mundial -, título homónimo del film que nos convoca. 

En el transcurso de la Segunda Guerra (1939-1945), sucede un hito determinante, que Churchill tiene que afrontar, decidir. Los aliados han sido cercados, acorralados en la ciudad-puerto francesa de Dunkerque, ubicada sobre el Canal de la Mancha, a las orillas del Paso de Calais, por las fuerzas alemanas hitlerianas, que han invadido Francia, y a posteriori Bélgica y los Países Bajos.

Las primeras imágenes de “Las horas más oscuras”, en blanco y negro son realmente sobrecogedoras, testimonian históricamente la encrucijada de la espera, de una salvación que no llega para los soldados.

El realizador Christopher Nolan, ya había puesto en escena con gran maestría esa derrota bélica, en el opus “Dunkerque”, un film épico brillante, en el cual el drama de la guerra era visualizado desde diferentes ángulos.

En “Las horas más oscuras”, es el Primer Ministro, quien determina enviar botes de pesca, pequeñas embarcaciones comandadas sólo por civiles, para que los soldados que aún quedaban con vida, - habían muchos ingleses -, pudiesen sobrevivir al ser traspasados a la salvífica otra orilla, ya que las aguas escasamente profundas del Canal de la Mancha, - visualizadas en el film de Nolan -, impedían la navegación de buques de gran calado.

Para Churchill (encarnado magistralmente por el actor Gary Oldman), si el Reino Unido hubiese negociado la paz, como querían algunos importantes parlamentarios de alcurnia, Chamberlain, Halifax, las Islas Británicas hubiesen también sido invadidas por los nazis, pues ya eran dueños de gran parte del continente europeo, y tenían un lacayo temible de su lado, Benito Mussolini.

La operación Dínamo como se conoció la evacuación de las tropas aliadas hacia Dover, Churchill la terminó considerando como un verdadero “milagro”.

Expresaba reiteradamente y enérgicamente que buscar una negociación pacifista, “cuando se está en la boca del tigre”, es un absurdo, un imposible.

Desde el comienzo de su ascensión como Primer Ministro, todos sus discursos radiales, parlamentarios, periodísticos, van en el sentido de la no rendición a la tiranía, al despotismo; llegando el momento clímax en el cual la monarquía lo apoya totalmente.

Hay una escena antológica en la cual Churchill se escapa y sube al metro, en aras de conversar con los atónitos pasajeros, a quienes sondea en su manera de pensar. Nadie quiere someterse al enemigo sin luchar, y apuestan por la esperanzada victoria que parecía un imposible. Así la voz del pueblo, será la voz de Dios.

La esposa (Kristin Scott Thomas) lo apoya, y pone algunos límites a su adicción a la bebida. Es muy buena y emotiva la performance de su secretaria particular, encarnada por la actriz Lily James.

El film se introduce en la exterioridad e interioridad del protagonista, y de sus entornos por momentos caóticos, de los pasadizos, del despacho real, de las oficinas por donde deambulan los políticos que lo apoyan, y los que lo fustigan.

Hay una sesión parlamentaria que está muy bien decantada para el espectador, - en cuanto a las posiciones políticamente diferentes que se enfrentan -, y respecto de los encuadres fílmicos. El ascensor iluminado puede ser una metáfora de las oscilaciones por las que transita el personaje hasta encontrar la luz.

Churchill admiraba al político, orador, escritor romano Marco Tulio Cicerón, que constituye un referente republicano irrefutable, ineludible, a quien cita en varias ocasiones.

La película tiene 6 nominaciones al Oscar – maquillaje, vestuario, fotografía, diseño de producción-, incluidas la de mejor película y la de mejor actor.

El retrato de Churchill está plasmado con sabiduría, en sus tajantes discursos, y en la soledad anímica que connota vérselas en situaciones límites, de extrema gravedad para el mundo, en la necesidad y convicción de luchar contra el despotismo del nacional-socialismo.

Su comportamiento doméstico no deja de ser algo infantil. Sus inefables risas, sus ironías y un largo etcétera, configuran un ser muy peculiar, multifacético.

El director británico Joe Wright (“Orgullo y prejuicio”, “Expiación, deseo y pecado”, “Anna Karenina”), redondea la epopeya del estadista con grandísimo, memorable acierto. Dirige nada menos que a un notable actor como lo es Gary Oldman – “El perfecto asesino, “Tiro de gracia”, “Amada inmortal”-, que es Sir Winston Churchill.

Paula Montes

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FICHA TECNICA

“Las horas más oscuras”, Reino Unido, Estados Unidos, 2017. Dirección: Joe Wright. Guión: Anthony McCarten. Música: Dario Marianelli. Fotografía: Bruno Delbonnel. Montaje: Valerio Bonelli. Diseño de producción: Sarah Greenwood. Elenco: Gary Oldman, Ben Mendelsohn, Kristin Scott Thomas, Lily James, Stephen Dillane, Richard Lumsden, Philip Martin Brown, Brian Pettifer, Tom Ashley, Jordan Waller, David Olawale Ayinde, Michael Bott, Danny Stewart, John Locke, Ronald Pickup.