24 Frames

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Esta fue la última película realizada por el maestro iraní Abbas Kiarostami, fallecido a los 76 años en París el 4 de julio de 2016 (hay que desterrar para siempre la expresión de "película póstuma", porque parece sugerir que el hombre la dirigió después de muerto). 

Si se la quiere encasillar en un género habría que hacerlo en el casillero del documental, pero corresponde preguntarse si Kiarostami hubiera estado de acuerdo. Casi toda su obra, de hecho (de La vida continúa a Primer plano y El sabor de las cerezas), ha respondido al esfuerzo en borronear los límites entre la realidad y la ficción, y casualmente eso es lo que hace de él uno de los cineastas contemporáneos más interesantes: pocos han llevado la experimentación con las fronteras del cine como lo ha hecho Kiarostami.

El inicio del proyecto consistió en la selección de veinte fotografías del archivo personal del director iraní, tomadas en los últimos años de su vida, que se encargó de animar a través de herramientas digitales, añadiendo diferentes elementos, con el fin de revivir las emociones que había sentido cuando fueron tomadas. Así, la película se encuentra dividida en 24 planos fijos de cuatro minutos y medio de duración cada uno, en los que se desarrolla una historia animada independiente de todas las demás.

Para Kiarostami se trató, declaradamente, de reunir en un solo proyecto tres vocaciones paralelas (o acaso convergentes): la fotográfica, la cinematográfica y la pictórica. El trabajo de intervención digital de los materiales llevó tres años, y ello permite descartar cualquier atisbo de "realismo documental". Esta es en realidad una ficción en la que, a partir de sus fotos, Kiarostami vuelca un mundo de emociones y sentimientos personales. Sus planos fijos indagan en la imagen fotográfica, en el momento previo y posterior a la toma de una foto, pero Kiarostami va más allá y logra que en su estudio lo pictórico adquiera una mayor influencia y termine devorando lo fotográfico (y dejando atrás acaso, también, lo cinematográfico, que pasa a un segundo plano y se justifica como un mero punto de partida del proyecto. "El cine nació con Griffith y murió con Abbas Kiarostami" dijo hace algún tiempo Godard, en una de sus habituales boutades. Se equivoca, como casi siempre: Kiarostami está muy vivo, o en todo caso revive cuando se exhibe una de sus películas, por ejemplo esta.

Irán/Francia 2017. Dir: Abbas Kiarostami. Producción: CG Cinema. Elenco: Soneyla Bazigar, Shabnam Taghadomi, Reza Golfaam, Bahman Raad. 114 min.