“Dunkerque”, estatura moral de una derrota

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La crítica extranjera, ha vivenciado el film “Dunkerque” de Christopher Nolan, como una obra “de gran intensidad, poseedora de una magnificencia que demanda ser apreciada en la mejor y más grande pantalla posible”.  

Es la explanación visual, auditiva, con escasos diálogos de una épica magistral, de un realizador que no había transitado por el tema bélico hasta entonces, si tenemos en cuenta su quehacer precedente (“Memento”, la trilogía de “Batman: El caballero de la noche”, “Interestelar”, - entre otros films -.

Sorprende que el director se haya interesado por la realidad histórica, abordando el llamado “Milagro de Dunkerque”, que tiene como tema nada menos que el rescate de más de 360.000 soldados, pertenecientes a las fuerzas aliadas, - ingleses, belgas, franceses -, que en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), entre los meses de mayo-junio de 1940, en la batalla de Dunkerque, quedaron cercados, atrapados, acorralados, varados por el siniestro ejército nazi-alemán, que los hostigara en su ofensiva llevada a cabo por tierra, mar, y aire, con ametralladoras y bombas, de extremado suspenso, en un poblado de la costa norte francesa, ubicado sobre el Canal de la Mancha, a orillas del Paso de Calais, en la ciudad-puerto de Dunkerque o Dunkirk.

Nolan en varias entrevistas, expresaba que aspiraba que el film mostrara la intensidad del “espíritu de Dunkerque”, sin acudir al horror y a la sangre, poniendo el acento en el ritmo, “en la aceleración de la tensión, en el suspenso que implicaba la superposición de situaciones límites”, en la crueldad del continuo asedio, perpetrado por la insanía del enemigo alemán, frente a la indefensión provocada, de la fatalidad padecida por los ingleses, y los aliados, en una Francia invadida.

Las tomas de miles de hombres bombardeados en las playas de Dunkerque, que esperan cruzar a la otra costa salvífica, al puerto inglés de Dover, se resuelven en imponentes planos-secuencias que trasmiten silentemente el dolor, la impotencia la desesperación por sobrevivir.

El rescate podía hacerse solamente atravesando el Canal de la Mancha, pero las aguas poco profundas, impedían que los buques de guerra, destructores de gran calado pudieran acercarse a las playas francesas, de aquí que el Reino Unido les enviara botes de pesca, barcazas, pequeñas embarcaciones, yates, veleros, transbordadores conducidos por civiles, habilitados para llegar hasta la costa, para así poder salvar a los soldados, trasladándoles hacia Dover.

Según el historiador Joshua Levine, que trabajase con el realizador en el guión del film, explicita que “si el Reino Unido se hubiera rendido, todo Europa hubiese caído en manos de los nazis”.

El drama de la guerra, se recrea utilizando la perspectiva, la óptica o puntos de vista de varios personajes, así la del comandante a cargo del muelle durante la evacuación (encarnado con gran solvencia por el actor Kenneth Branagh), la del “capitán” de una embarcación civil (una genial performance de Mark Rylance), la de un oficial malogrado por la guerra (Cillian Murphy), de pilotos pertenecientes a la Fuerza Aérea Británica (Tom Hardy y Jack Lowden), de los jóvenes soldados interpretados por Fionn Whitehead y Harry Styles, este último ex integrante de la banda musical “One Direction”, que descollara en este opus por sus dotes y habilidades histriónicas.

“Volver a casa” se volvería un tópico repetido por varios agonistas, ya que las luces de la orilla salvadora, se vislumbraba desde el caótico horror. La duración del film es sólo de una hora y 47 minutos, para el desarrollo de una épica que no es lineal, ni cronológica, sino que avanza, retrocede, vuelve a plasmar incidentes desde diferentes ángulos, en su decurso fílmico con gran magisterio.

La banda sonora de Hans Zimmer, por momentos imita el tic-tac del reloj, que exaspera, despierta el miedo, la ansiedad, la expectante emocionalidad del espectador.

Desde las primeras imágenes, se sufre la presencia de un joven que corre por intrincadas calles, huyendo de las poderosas balaceras germanas; constituyendo el hundimiento de un crucero repleto de tripulantes, otra inflexión letal. La imagen del barco que lo van llenando de agua en su interior, mediante los agujeros balísticos que permiten la entrada, es otra desgraciada, tremenda hazaña de los “vencedores”.

La evacuación finaliza exitosamente, - no quedaba otra opción a tomar – y permitirá expresar al Primer Ministro británico, Sir Winston Churchill en el parlamento inglés, que la victoria moral lograda era lo trascendente, más allá que en términos bélicos el hito de Dunkerque era una derrota. Llegar a Dover era sinónimo de haber podido sobrevivir en la lucha con valentía, en aras de recomponer el necesario espíritu de autoestima y de resistencia en un tiempo inglorioso.

La crítica en general es unánime en destacar que el trabajo de dirección fue visceral, que se trata de una obra maestra impresionista, que tal vez sea la película bélica más brillante de todos los tiempos. En tanto otra crítica, expresiva de alguna disidencia, curiosamente no ha podido dejar de pensar en el film.

El elemento dramático emerge de su subtexto, de la omnipresencia de la muerte como una constante cierta, en permanente acecho, de las acciones simultáneas y superpuestas en las que la cámara sigue a los soldados de a pie en la playa, a los barcos que son hundidos o que han podido acercarse, a las aeronaves de época que sobrevuelan el mar y toda la región, con sus hábiles pilotos que luchan denodadamente con los aviones alemanes, en el espacio aéreo.

Hay un anónimo soldado, que ya no puede soportar el desgaste psicológico producido por la situación de espera, de ayuda que no llega y así se despoja de sus armas y se interna en el mar bajo la mirada silenciosa de dos jóvenes combatientes.

La obra de Nolan amerita una profunda reflexión sobre el fatalismo que implica la guerra, en su muy desgarrador, brillante largometraje, un tríptico épico-narrativo.

Dunkerque” se encamina como la película más fuerte, distintiva y beligerante, en la próxima entrega de los premios Oscar. Que así sea.

Paula Montes

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FICHA TECNICA

Dunkerque, (Dunkirk) Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Holanda, 2017. Dirección: Christopher Nolan. Guión: Christopher Nolan. Música: Hans Zimmer. Sonido: Richard King . Montaje: Lee Smith. Fotografía: Hoyte van Hoytema. Elenco: Fionn Whitehead, Mark Rylance, Kenneth Branagh, Tom Hardy, Cillian Murphy, Barry Keoghan, Harry Styles, Jack Lowden, Aneurin Barnard, James D'Arcy, Tom Glynn-Carney, Bradley Hall, Damien Bonnard, Jochum ten Haaf, Michel Biel.

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