“¡Madre!”, casa tomada

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 Se han apreciado del director estadounidense, Darren Aronofsky, films notables como “El luchador”, “Réquiem por un sueño”, “Pi”, “El cisne negro”, - entre otros -, que obtuviera un Oscar y en cual la actuación de Natalie Portman, se convirtió en un hito inolvidable. 

El film “¡Madre!” es una postulación fílmica que ha recibido elogios, varios premios, y también ha desatado multiplicidad de polémicas.

Se le ha distinguido como un thriller psicológico de terror, o un thriller sobrenatural, místico, con vetas bíblicas que asimilan, emparentan a algunos agonistas con seres o creaturas del Antiguo Testamento.

Otros críticos le adjudican derivaciones ecologistas.

Mother!” es un film dramático muy “noir”, que para ser analizado en su verdadera esencia, se necesitaría tener el apoyo de un analista freudiano, porque el subtexto lo requiere, y también la complejidad, en relación al inconsciente y ascendencia de sus protagonistas.

Para alguna crítica ambientalista, como ya dijéramos, en el film se aludiría elípticamente a una lucha entre la Madre Tierra que ha sido mancillada y la deidad.

Los ojos de una imagen femenina, que padece la horrísona visión de una casa que se está incendiando, y el sentido de pérdida real, psicológica, moral que connota, es altamente significativa e interrogante. Imagen que se presenta antes de los primeros créditos y en el final.

De aquí en adelante, las imágenes posteriores no dejan de ser muy inquietantes, la cámara se adentra en el pasado de una oculta casona, con su desorden natural, para luego registrar el ordenamiento que se produce en la misma.

Los personajes de este film enigmáticamente no poseen nombres, pero el espectador se va enterando que una mano femenina, interpretada por la fantástica actriz Jennifer Lawrence, con un desmedido esfuerzo, ha ido progresivamente ordenando, restaurando la casona, en una perseverante, cuidadosa tarea, por hacerla habitable, confortable, disfrutable junto a su pareja.

Un misterioso Javier Bardem, es su compañero de vida, un escritor que en el presente, no puede escribir, su inspiración lo ha abandonado, no fluye como antaño.

El matrimonio está aislado, puesto que la casona solo tiene en derredor un intrincado bosque.

En medio de la calma cotidiana, un día golpean a la puerta. Bardem es quien atiende, deja pasar y permanecer a un desconocido (Ed Harris), que le ha manifestado ser médico, tener una enfermedad terminal, conocer su obra poética, sin consultar a su esposa. A escasos minutos, otro llamado inesperado irrumpe, y será su mujer que le pide se la deje asistir a su esposo. Tiene un desenfadado proceder, y actúa con ciertos rasgos manipuladores, intrigantes, será encarnada por la actriz Michelle Pfeiffer.

Lo extraño, lo surrealista, ya se ha instalado para siempre. Hay ráfagas “polanskianas” en este opus, respecto de Lawrence que no podrá controlar la situación en la cual se la ha colocado, ni las circunstancias imprevisibles que sobrevendrán, el absurdo, el exterior hostil que día a día se irá agigantando. La atmósfera que impera en el adentro espacial, es la de encierro o claustrofobia.

Otro timbre sonará, y veremos arribar a los conflictuados hijos de la pareja mayor, una suerte de Caín y Abel. Sucederá la muerte de uno de ellos, como la del bíblico Abel, si se toma en consideración a las Sagradas Escrituras (A.T.), por cuanto Adán y Eva sus padres arquetípicos, ya se han instalado sorpresivamente en la casa.

Jennifer Lawrence quedará embarazada en la ficción, y la observamos deambular – largos planos-secuencias, la siguen en la espera -, por un habitat que se transformado en un lugar inhospitalario, ya que la casa ha sido invadida en su privacidad, por los desconocidos visitantes, y además, rodeada por una muchedumbre anónima perturbadora, a tal punto que en el decurso fílmico la casa será temerariamente tomada.

El nacimiento de su hijo, sin ninguna ayuda profesional, hará que visionemos a una muy desesperada joven, que se opondrá a su delirante marido, que a partir del nacimiento del hermoso bebé, podrá volver a escribir como un Dios.

El temor se posesiona del espectador, en la escena en la cual el padre toma al bebé, y sale a mostrárselo a la muchedumbre expectante, de modo muy narcisista. El pequeño que es pasado de mano en mano, terminará en la muerte. El suspenso y el ejercicio de una soterrada violencia satánica, gratuita frente a un ser indefenso, se hace difícil de soportar.

En el film hay mezclados diversos géneros, que lo hacen menos inteligible, algo confuso.

Al parecer el protagonismo que va adquiriendo la casona, puede obedecer a un ayer que supuestamente se ha despertado en el sótano, de naturaleza metafísica, y los extraños visitantes, y las multitudes a las que adhiere el marido, entrarían en el “nonsense”, creando tensiones muy límites que terminarán en la fatalidad, en relación a un destino que los supera, y en aras de un volver a empezar aterrador, un absurdo final desconcertante.

No cabe duda que Jennifer Lawrence es una gran actriz, capaz de hablar sólo con su mirada inquisidora.

El film parecería acercarse a un experimento, a un ensayo, si bien el mal, la crueldad existen y se explicitan en imágenes, silencios y palabras en esta obra de Darren Aronofsky.

Paula Montes

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FICHA TECNICA

¡Madre!, (Mother!) Estados Unidos, 2017. Dirección y guión: Darren Aronofsky. Música: Jóhann Jóhannsson. Fotografía: Matthew Libatique. Elenco: Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Michelle Pfeiffer, Ed Harris, Domhnall Gleeson,Kristen Wiig, Brian Gleeson, Cristina Rosato, Marcia Jean Kurtz, Ambrosio De Luca, Hamza Haq, Anana Rydvald, Arthur Holden, Bineyam Girma, Jaa Smith-Johnson, Xiao Sun.

 

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