Adiós final a Duilio Borch

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Falleció el pasado 1º de octubre, el actor Duilio Borch, hombre de radioteatro, el teatro y el cine nacional. 

Tenía el aplomo y la estampa para los personajes del campo. Tenía siempre la mano tendida como amigo y compañero de trabajo, tenía la apariencia de los actores de antaño y el andar en el escenario indispensable para que con su sola presencia, el paisaje rural invadiera a los espectadores.

Pero también podía interpretar con su voz potente, hecha en mil radioteatros, cualquier hombre que saliera de una escena cualquiera.

Dulio Borch fue un actor de raza, indiscutiblemente actor. Dueño de recursos desconocidos, pequeños o grandes, aprendidos en mil noches, donde el resultado siempre era conmovedor, ya fuera el asesino de “Crónica de un crimen”, el milico de “Barranca Abajo”, o uno de los taitas del “Conventillo de la Paloma”.

Egresado del Centro Actoral Cerrense, en 1962, ese mismo año integró el elenco de radioteatro del Sodre, lugar donde permaneció por décadas. Hizo televisión en los todos los canales de aire que transmitían en esa época, haciendo teleteatros nacionales, verdadera reliquia que solo los memoriosos tendrán presentes.

En 1986 ingresa al elenco del grupo La Gaviota bajo la dirección de Juver Salcedo, con el que mantenía una gran amistad.

En 1994 es invitado a formar parte del elenco estable de la Comedia Nacional, donde participó en numerosas puestas en escena, bajo la dirección de grandes directores y con textos de los más grandes dramaturgos.

En el cine uruguayo, tuvo bajo su responsabilidad hacer el matrero Martín Aquino, dirigido por Ricardo Romero Curbelo en “Martín Aquino, el último matrero” en 1996; y dos años después, se estrena como director de cine haciendo una muy recomendable versión cinematográfica de “El hombre pálido”, basado en dos cuentos de Francisco Espínola.

Ya retirado, y aquejado por una enfermedad con la que luchaba, fue homenajeado por SUDEI (Sociedad Uruguaya de Intérpretes) en diciembre de 2018, en un acto en que se le entregó una placa de reconocimiento a tanto años de trabajo actoral y que puede ver en Propuesta TV.

Fuera del escenario, llegó a ser vicepresidente del club de fútbol de sus amores: el Villa Teresa, lugar a donde siempre llegaba y donde se lo encontraba en sus últimos tiempos.

Una gran amistad y admiración me unía a Borch con el que en más de una ocasión soñamos proyectos y empresas olvidadas por el tiempo.

Borch tenía 77 años y como hombre de teatro, cosechó el aplauso, la amistad, el respeto y la admiración de su público.

Daniel Rovira Alhers

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Modificado por última vez en Jueves, 03 Octubre 2019 11:32