Martes, 06 Marzo 2018 16:02

La limpieza étnica de los rohinyás continúa

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La limpieza étnica de los rohinyás continúa Foto: Archivo.

Así lo afirma el secretario general adjunto de la ONU para los derechos humanos, después de visitar a la población rohinyá en Bangladesh durante cuatro días. 

Andrew Gilmour compartió con refugiados en el campamento de Kutupalong, que desde agosto del año pasado se ha convertido en el más grande del mundo. Allí varias personas le dijeron que los rohingyás que intentan abandonar sus aldeas en Myanmar son secuestrados y nunca más regresan.

"La limpieza étnica de rohingyás de Myanmar continúa. No creo que podamos sacar ninguna otra conclusión de lo que he visto y oído en Cox's Bazar ", dijo.

La tasa de homicidios y violencia sexual en el estado de Rakhine ha disminuido desde agosto y septiembre del año pasado, pero existen testimonios creíbles de continuos asesinatos, violaciones, torturas y secuestros, así como de inanición forzada.

“La naturaleza de la violencia ha cambiado del frenético baño de sangre y las violaciones masivas del año pasado a una campaña de terror e inanición forzada diseñada para que los rohinyás que quedan abandonen sus hogares y se vayan a Bangladesh”, aseguró Gilmour.

Durante la visita de Gilmour un hombre contó cómo su padre fue secuestrado por el ejército de Myanmar en febrero y días después recibió una notificación para ir a recoger su cuerpo. El refugiado aseguró que tuvo mucho miedo de preguntarle a los militares qué le había sucedido a su padre, pero que el cadáver estaba cubierto de hematomas.

Otro hombre describió haber sido retenido por la policía fronteriza dentro de su propia casa en enero mientras secuestraban a su hija de 17 años. Al padre le apuntaron con un arma a la cabeza y lo patearon repetidamente. Más tarde, cuando salió a buscarla, lo atacaron de nuevo. Su hija no ha sido vista desde entonces.

La Oficina de Derechos Humanos asegura que se trata de un tema recurrente: mujeres y niñas secuestradas, que nunca regresan; y que sus familiares temen lo peor: que fueron violadas y asesinadas.

“El gobierno de Myanmar está ocupado diciéndole al mundo que está listo para recibir de nuevo a los rohingyás, mientras que al mismo tiempo sus fuerzas militares continúan forzándolos a huir a Bangladesh", dijo Gilmour. "Los retornos seguros, dignos y sostenibles son, por supuesto, imposibles en las condiciones actuales. La conversación ahora debe centrarse en detener la violencia en el estado de Rakhine, garantizar la rendición de cuentas de los responsables y la necesidad de que Myanmar cree las condiciones para el retorno", agregó.

Gilmour aseguró que el mundo no puede permitir que los autores de este “caso brutal de limpieza étnica que puede constituir un genocidio” sean recompensados.

“Será necesaria la repatriación de los rohingyás a sus hogares y a su país, así como la rendición de cuentas por los crímenes de lesa humanidad que puedan haberse cometido contra ellos”, dijo.