Miércoles, 23 Mayo 2018 11:36

Huyen de la violencia en Centroamérica

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En 2017, el número de refugiados y solicitantes de asilo procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador ascendió a 294.000. 

Los principales países de refugio son Estados Unidos, México y Belice, pero también están empezando a dirigirse a lugares como Costa Rica y Panamá. La agencia de la ONU para los refugiados les ayuda con una estrategia que va más allá de la ayuda humanitaria, buscando su integración en los países de acogida.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha dado la voz de alarma este martes acerca de los desplazados por la violencia en el norte de Centroamérica, en concreto en El Salvador, Honduras y Guatemala.

Las cifras son abrumadoras: 294.000 ciudadanos de esos países estaban registrados en 2017 como refugiados o solicitantes de asilo, lo que supone un aumento del 58 % con respecto a 2016, pero 16 veces más que en 2011. Las solicitudes para el estatus de refugiado desde ese año hasta el pasado fueron 350.000, de las que 130.000 fueron cursadas en 2017, un 38 % más que el año anterior.

“Están huyendo de la violencia, de la persecución, del crimen organizado y de las maras o pandillas”, explicó a Noticias ONU Francesca Fontanini, responsable de comunicación del ACNUR para América, que añadió que la mayoría son mujeres.

Además de las mujeres, muchos de los que huyen son menores que escapan del reclutamiento forzoso de las organizaciones criminales y de las amenazas de muerte.

Huyen por desesperación, ya que los viajes que emprenden son también muy peligrosos y durante el camino tienen que afrontar la violencia de los grupos criminales locales. El riesgo es mayor aún para las mujeres que son más vulnerables a los abusos sexuales.

El principal país de destino es Estados Unidos, donde se encuentran 260.000 refugiados y solicitantes de asilo. Sin embargo, la agencia de la ONU ha constatado que los desplazados están llegando a nuevos lugares.

“El año pasado hemos observado el nuevo fenómeno de que están llegando más a Costa Rica, Panamá y Belice. Y a México ya no podemos considerarlo como un país de tránsito, sino como un país de destino”, comentó Fontanini.

De hecho, México, con 12.700 solicitudes de asilo, es el segundo país de acogida, seguido por Costa Rica, con 3200; Panamá con 1400; y Nicaragua, con 700.

Otro fenómeno, según Fontanini, es que los refugiados están llegando para quedarse, al menos por ahora: “estas personas quieren instalarse, quieren tener la posibilidad de una vida libre de la violencia” y “de momento, no pueden y no quieren volver a su país de origen”.

“Solución significa garantizar el acceso a servicios básicos, como la salud, poder enviar de nuevo los niños a la escuela, porque debido a la violencia tuvieron que interrumpir varias veces el ciclo escolar, y también poder encontrar un trabajo. Cosas que para nosotros pueden parecer normales, pero que para ellos son fundamentales para poder continuar con su vida”. La respuesta de ACNUR es doble. En un primer momento, es informativa y humanitaria.

El ACNUR trabaja mano a mano con los gobiernos y los municipios para integrar a los refugiados en la economía y la sociedad local.

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