Lunes, 16 Julio 2018 15:10

Libia, el país sigue en declive

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El enviado especial de la ONU para Libia reveló ante el Consejo de Seguridad que a pesar de los avances en la estabilización del país, los recientes hechos violentos demuestran que se necesita de un progreso tangible para evitar un colapso económico y político. 

Las conversaciones facilitadas por la ONU en Libia han contribuido a la reducción de la violencia y a un aumento del diálogo en 2018 a través de la creación de una plataforma pacífica para acuerdos de reconciliación, pero no todas son buenas noticias. Si bien la primera parte del año el país había disfrutado de relativa tranquilidad de acciones militares, los últimos dos meses han estado marcados por acontecimientos violentos.

“El número de civiles asesinados cayó a solo cuatro en marzo y cinco en abril”, expresó Ghassan Salamé durante la entrega de un informe sobre la situación en Libia este lunes vía videoconferencia desde Trípoli, donde se ha restablecido oficialmente la Misión de la ONU en Libia (UNSMIL) que próximamente abrirá una oficina en Benghazi.

Salamé explicó que se ha concluido con éxito la fase de consultas del proceso de la Conferencia Nacional, un programa que forma parte del Plan de Acción de la ONU para Libia, después de más de 75 reuniones con la participación de siete mil libios, entre ellos, mujeres, desplazados internos, jóvenes y miembros de comunidades aisladas del sur.

“Fue la primera vez en que las comunidades fueron incluidas en la discusión sobre el proceso político para construir el futuro de la nación”, expresó el enviado.

El progreso político está directamente vinculado a la ausencia de actividad militar en el terreno, algo que se ha hecho evidente en dos meses de combate en Derna, donde los civiles son los más afectados por la violencia y continúan las preocupaciones por abusos contra los derechos humanos, las ejecuciones sumarias y los arrestos extrajudiciales “Exhorto a todas las partes a que respeten el derecho internacional humanitario”, dijo.

Allí, el Ejército Nacional Libio luchó en intensos combates para tomar control de la ciudad, y aunque esto ya se logró, aún se ven brotes de violencia a menor escala, advirtió el enviado especial.

El 14 de junio, una coalición de grupos armados intentaron tomar control de la llamada “Media Luna Petrolera”, zona rica en campos de crudo en el este del país entre las ciudades de Tobruk y Sidra. El Ejército Nacional retomó el área una semana más tarde, en un movimiento que debía restablecer el statu-quo, y devolver la gestión de los campos a la Corporación Nacional Petrolera, que es reconocida internacionalmente y funciona bajo el Gobierno del Acuerdo Nacional.

Sin embargo, el 25 de junio, el Ejército anunció que transferiría la gestión de las instalaciones en la Media Luna Petrolera y de otras áreas bajo su control a una corporación nacional no reconocida que existe en el Este, bajo una autoridad paralela. “El curso de los acontecimientos abrió una brecha en medio del país, profundizando la división entre las instituciones y las regiones”, advirtió el enviado especial.

Salamé advirtió que estos acontecimientos, que le costaron unos 900 millones de dólares al país en exportaciones de petróleo, dieron una idea de lo que se espera si no se establece un progreso político tangible.

“El colapso económico, el colapso de los servicios públicos y los estallidos de violencia más frecuentes e intensos… El statu-quo de Libia no puede sostenerse y el país está en declive”, dijo

 

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