Ellicott City, en Maryland, azotada por la segunda inundación “de una vez cada mil años” en sólo dos años. 

Según estudio, el cambio climático está debilitando las corrientes oceánicas del Golfo. 

Esto se produce al tiempo que un nuevo estudio publicado por la revista Nature Geoscience halló que el agua cálida del océano está derritiendo las capas de hielo de la Antártida desde abajo, lo que contribuye al aumento del nivel del mar. 

“Necesitamos una nueva perspectiva: repensar cómo entendemos, valoramos y gestionamos el agua como un recurso precioso”, aseguran en una carta abierta líderes de once países y en la que hacen un preciso llamamiento a todos y cada uno de los habitantes del planeta: “Allá donde uno se encuentre y haga lo que haga, todos tenemos la responsabilidad compartida en cambiar el futuro del agua”. 

En Paraguay, el Fondo Verde para el Clima ha aprobado una propuesta de financiación por valor de noventa millones de dólares para un proyecto que busca aliviar los efectos adversos del cambio climático y mejorar la calidad de vida en los hogares más pobres. 

La Cumbre del Clima de Bonn (COP23) ha reunido durante las últimos dos semanas a cerca de 25.000 personas de unos 200 países. El objetivo era analizar la letra pequeña del Acuerdo de París. De la cumbre, salen algunos compromisos concretos.  

En Bonn, Alemania, ciudades, universidades y grupos religiosos de Estados Unidos declaran que “siguen dentro del acuerdo climático de París”. 

La ciudad de Bonn, en Alemania, será la sede a partir de hoy, de la vigésimo tercera Conferencia de las Partes (COP23), de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático (UNFCCC). El evento será presidido por primera vez por un pequeño estado insular en desarrollo, Fiji. 

Los gobiernos y los actores no estatales deben tomar medidas urgentes y adoptar compromisos climáticos más ambiciosos para garantizar que se cumplan los objetivos del Acuerdo de París, advierte un nuevo informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA). 

 

Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera aumentaron a una velocidad récord en 2016 y alcanzaron el nivel más alto en 800.000 años, advirtió la Organización Meteorológica Mundial este lunes. 

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