Miércoles, 20 Junio 2018 10:56

Armas pequeñas, problemas grandes

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La violencia armada hace más acentuada la pobreza, obstaculiza el acceso a los servicios sociales y supone un gasto mayúsculo para los sistemas de sanidad, además de frenar el crecimiento de los países; sin embargo, el lucrativo negocio de las armas pequeñas inunda el mundo con unos 900 millones de ellas, la gran mayoría en manos de civiles. 

Desde esta semana tiene lugar en la sede de la ONU en Nueva York la Tercera Conferencia sobre el combate a las armas pequeñas ilícitas, que reúne a representantes gubernamentales y especialistas en el tema para revisar los avances en la implementación del Programa de Acción que lidera esa lucha y que se inserta en la Agenda de Desarme de la Organización.

Liderados por el Alto Representante de las Naciones Unidas para el Desarme, Izumi Nakamitsu, los participantes en el evento sexenal discuten cómo abordar el flujo y la circulación sin control de armas pequeñas y ligeras ilícitas, que afectan a comunidades en todo el mundo.

Los conferencistas reconocen que, si bien en las últimas dos décadas se han conseguido algunos logros, el problema sigue siendo enorme y se deben redoblar los esfuerzos ante los nuevos desafíos.

El avance de la tecnología ha generado retos que requieren nuevas estrategias para hacer frente, por ejemplo, a las armas que se pueden producir con las impresoras de triple dimensión y a las armas plásticas o modulares.

Durante los debates, que durarán dos semanas, los Estados buscarán negociar un documento en el que refrenden su compromiso con el combate a la proliferación de armas pequeñas y ligeras ilícitas como parte de los esfuerzos comunes en pro de la paz, la seguridad y el desarrollo para todos.

Los conflictos se pelean con armas pequeñas

La mayor parte de los conflictos actuales se pelean con armas pequeñas y ligeras en posesión de grupos opositores, crimen organizado, pandillas y terroristas que socavan la seguridad y el estado de derecho.

Del mismo modo, esas armas fuerzan desplazamientos masivos de población y son instrumentos para la violencia sexual y de género, entre otros abusos de derechos humanos.

La ONU estima que el comercio ilícito de armas pequeñas alcanzaría los 1000 millones de dólares al año y calcula en menos de 15% las armas de fuego propiedad de civiles registradas.

Entre 2010 y 2015, casi la mitad del cuarto de millón de muertes violentas reportadas cada año a nivel mundial fueron resultado de un arma de fuego. A eso se suman millones de personas heridas o con secuelas de por vida a causa de esos instrumentos letales.

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