La ciudad de Masaya, el feudo rebelde al gobierno de Daniel Ortega, fue tomado militarmente por fuerzas del gobierno pese al repudio local e internacional, con un saldo de al menos 3 fallecidos, que se suman a una lista de más de 350 personas muertas en una crisis que se alarga más de tres meses. 

Los gobiernos de trece países expresaron su preocupación por los hechos ocurridos en Nicaragua, calificados como “graves y reiterados hechos de violencia que provocaron la pérdida de 300 vidas así como centenares de herido”, exige el cese de la violencia e insta al diálogo en un clima de respeto a las libertades fundamentales, tomar las recomendaciones de la OEA y la celebración de elecciones. 

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU, que tiene una misión en el país, siguió de cerca el asalto armado de 15 horas contra una iglesia cercana a la Universidad Nacional de Nicaragua, donde se refugiaban varios estudiantes.  

Miles de personas han protestado contra el gobierno de Nicaragua desde abril. 

El Gobierno de Nicaragua debe adoptar medidas importantes para evitar una mayor pérdida de vidas, hacer frente a la impunidad y garantizar la justicia a las víctimas tras semanas de protestas y violencia, asegura Zeid Ra´Ad Al Hussein en un comunicado.

La Oficina había solicitado la entrada en el país en repetidas ocasiones para investigar denuncias sobre violaciones de los derechos humanos. 

Para la directora del Instituto Interamericano para la Democracia (IID), Beatrice Rangel, la visita a Nicaragua del embajador de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Trujillo, tiene como objetivo llevar un mensaje al régimen de Daniel Ortega y considera que el interés de Estados Unidos es que renuncie al poder. 

Los disturbios políticos y sociales que tienen lugar en Nicaragua desde hace dos meses han causado la muerte de al menos 148 personas y han herido a más de 1300. 

En casi dos meses de protestas y al menos 148 muertos, Nicaragua se enfrenta a la determinación de su presidente Daniel Ortega que enfrenta manifestaciones de vastos sectores que reclaman cambios políticos. 

El presidente de Nicaragua elimina recortes a las pensiones de jubilación mientras el número de muertos en las protestas asciende a 26. 

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