En Polonia, el alcalde de la capital, Varsovia, prohibió que este año se lleve a cabo la marcha anual en la que se congregan grupos de extrema derecha. 

El Parlamento polaco causó indignación al aprobar una ley que establece que sugerir que el Gobierno polaco fue cómplice de los crímenes del período nazi sería un crimen por el que se podría recibir un castigo de hasta tres años en prisión.