En la capital de Zimbabue, Harare, soldados y policías utilizaron gas lacrimógeno, cañones de agua y municiones reales el miércoles, con el fin de alejar a los manifestantes que habían tomado las calles para denunciar que las elecciones presidenciales y parlamentarias que se celebraron el lunes fueron manipuladas. 

En Zimbabue, el mandatario Robert Mugabe, que estaba en el poder desde hacía décadas, sigue bajo arresto domiciliario y, según se informa, se niega a renunciar a la presidencia después de que el ejército de Zimbabue tomara control del parlamento, los tribunales, las oficinas gubernamentales y el principal aeropuerto de la capital, Harari.