Una batalla legal y política estalló en Brasil luego de que un juez ordenara que el expresidente y principal aspirante a la presidencia Luiz Inácio Lula da Silva, conocido como Lula, fuera liberado de prisión mientras apela una condena de corrupción que sostiene que fue motivada por intereses políticos. 

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, consideró que la falta de articulación entre la justicia, la fiscalía y la policía en los dos primeros meses de implementación del Código del Proceso Penal incidió en el aumento de las rapiñas y en una disminución de la cantidad de personas privadas de libertad. 

Jueces autorizan la detención de Lula

 

 

Luego de una jornada de 11 horas donde el Supremo Tribunal de Brasil denegó el pedido de habeas corpus presentado por la defensa del expresidente Ignacio Lula da Silva.

 

En una jornada de alta crispación, cinco de los seis votos que rechazaron el habeas corpus presentado para evitar la cárcel a Lula da Silva y apelar su condena por corrupción en libertad provinieron de jueces nombrados durante los 12 años de gobierno del Partido de los Trabajadores

Cinco de los seis votos que rechazaron el habeas corpus provinieron de jueces nombrados durante los 12 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT).

La fidelidad partidaria brilló por su ausencia, en un tribunal que se encuentra bajo presión debido al gran poder que tiene la Operación Lava Jato y muchos de los antiguos enemigos de Lula en el Supremo Tribunal Federal se convirtieron en los más garantistas, a su favor.

El voto más controvertido fue el de Rosa Weber, nombrada por Dilma Rousseff, quien dijo que no votaba a favor de Lula por respeto a la jurisprudencia de la corte de 2016 sobre la detención tras un fallo confirmado en segunda instancia. Ella dijo que personalmente estaba en contra de la detención sin fallo de tercera instancia, pero que el habeas corpus no era la herramienta para resolver la cuestión.

También votaron contra el recurso, Carmen Lúcia Antunes, Luis Fux, Luis Barroso y Edson Fachin, todos designados durante los gobiernos del PT. Los acompañó el designado por el presidente Michel Temer el año pasado, Alexandre de Moraes, exdirigente del Partido de la Social Democracia Brasileña.

Solo dos de los siete nombrados en los 12 años del PT votaron a favor de las garantías del habeas corpus para permitir que un condenado pueda ser encarcelado una vez que se terminen todas las instancias del proceso, como dice la Constitución. Se trata de Ricardo Lewandowski y José Días Toffolli, nombrados por Lula.

Celso de Mello decano del tribunal, puesto allí por indicación del entonces presidente José Sarney en 1989. Marco Aurelio Mello fue nombrado allí por su familiar lejano, el presidente Fernando Collor de Mello, en 1991.

Votó a favor de Lula uno de sus principales enemigos, un juez identificado por sus críticas al PT y exabogado general del gobierno de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), Gilmar Mendes.

Lula no prestó mucha atención al juicio del Tribunal Supremo, se mostró "tranquilo" e incluso hizo comentarios sobre el partido de fútbol del Real Madrid contra el Juventus, según dijo un miembro del Partido de los Trabajadores (PT).

Según informaron fuentes judiciales a Montevideo Portal, estas personas dijeron que fueron "obligadas" a declarar que habían visto al joven después de terminado el campamento. 

Un recluso internado por un intento de asesinato amenazó a la jueza y al fiscal que lo indagaban. 

Se realiza en Montevideo una nueva instancia de capacitación para operadores de la Justicia uruguaya, en el marco de la implementación del nuevo sistema procesal penal que tendrá nuestro país.