Lunes, 29 Octubre 2018 12:23

A propósito de las elecciones

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Siempre hay que dar opinión cuando los hechos políticos son trascendentes -en este caso geopolítico, como son las Elecciones en el Brasil, que de una u otra manera, repercutirán en el Continente y aquí en el Barrio. 

Jair Messias Bolsonaro es el nuevo Presidente del Brasil, recibió 55 millones de votos, el PT y aliados, es decir Fernando Haddad, casi 45 de millones.

El discurso del Presidente Electo es mesiánico, difuso y fanático: Arriba Brasil y Dios, con promesa de Más Brasil y menos Brasilia, más Federación y menos Centralismo, tras el escudo Orden y Progreso.

De su prédica antes del acto electoral no escribiré, me remito a lo visto y escuchado luego del triunfo. La sensación es de una Presidencia que tendrá que lidiar con un Poder Legislativo con fuerte oposición y Gobernadores que, aun no se sabe la composición, la correlación de fuerzas en un país inmenso, que cuenta con una fuerte tradición de fuerzas sociales activas, en primer lugar: los Trabajadores, Cooperativas, pequeños Empresarios, productores Agrarios y Asalariados Rurales. Dejo de lado la gravitación que en una situación crítica puede involucrar un convidado siempre presente y gravitante en el escenario político, las Fuerzas Armadas Brasileñas y sus planes Estratégicos sobre el Destino Manifiesto para BRASIL.

La primer lección a aprender es el desmoronamiento de Fuerzas Políticas Tradicionales, al cual no excluyo al Partido de los Trabajadores (PT), por el factor Corrupción, todo acompañado de un clima de Inseguridad y descontento por la situación económica, en particular en los sectores que generan Opinión -las capas medias y bajas y altas-. Hago abstracción del rol de los Medios de Comunicación porque solo pueden prosperar cuando hay campo fértil para ello. Si se debilitan los Partidos Políticos, las Instituciones, la política y los políticos, por ende la Democracia, entonces ahí aparece la Judialización de la Política, el rol en las sombras del Poder Empresarial, y los “Salvadores” con discurso facilongo, demagógico, haciendo eco de la postracción, y desesperación de sectores que quieren cambios YA, que no les importa la esencia sino la Forma. Es el triunfo de la Forma sobre el contenido, un dulce sueño que será amargo en el despertar.

Aprendamos, el impulso de esas fuerzas ciegas son las mismas que en su tiempo buscaron derrotar el Batllismo de José Batlle y Ordoñez, fueron pacientes hasta 1933 - cuando con el golpe de Terra metieron presos en la Isla la Flores a los mejores cuadros Batllistas y otros opositores a la Dictadura-.

El Brasil tiene una historia sombría de involuciones Institucionales. Confío en las mejores tradiciones de sus fuerzas Democráticas para impedir un retroceso en la Democracia y en sus Libertades.

Dari Mendiondo