Martes, 22 Octubre 2019 11:22

¡Qué los números sean claros!

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Todas las elecciones son, particulares y específicas. Son fruto de un proceso político que tiene en cuenta los avatares y las circunstancias en que se realizan.  

De ello no puede haber duda. De lo que tampoco puede dudarse, es de lo extrañas que vienen siendo las etapas de la campaña de cara al último domingo de octubre.

Ha pasado de todo, pero, es bueno tenerlo en cuenta, de manera asordinada, sin estridencias. Han sido pocos los hechos que han llamado la atención de la opinión pública y menos aun, que esos hechos hayan modificado en algo, los pronósticos para el 27 de octubre.

Hay en la gente una especie de silencio cómplice, diríamos. Una cadencia silenciosa que de a poco nos va a acercando a las elecciones sin siquiera darnos cuenta. Entusiasmo, bien gracias...¿Dónde?

Nunca después de la recuperación democrática se alcanzó el alto número de candidatos que compiten, al menos en teoría, por el sillón presidencial. A eso debemos agregar que tampoco es frecuente la cantidad de partidos políticos que están en carrera.

Esta elección representa, tanto para el Frente Amplio como para el Partido Colorado, una renovación generacional de sus figuras dirigentes. Este fenómeno es más claro en el partido gobernante ya que los colorados, han intentado una renovación anterior cuando Pedro Bordaberry aglutinó, no sin poco éxito, a los colorados en la campaña anterior.

De modo que, todo esto es novedoso. Pero por si faltarán elementos nuevos en la contienda electoral, la aparición del partido Cabildo Abierto, liderado por el ex comandante del Ejército, Manini Ríos vino a poner en el espectro político, una fuerza que, para muchos, es claramente conservadora y apegada tal vez, a practicas superadas.

Lo que que llama más la atención, es que, de acuerdo a las encuestas, esa agrupación política podría llegar a tener una numerosa presencia en el Parlamento, si lo que expresan las mediciones de las encuestadoras pasa a ser confirmado por los electores.

En filas blancas, la preocupación puede crecer aun más de acuerdo a la pérdida de intención de votos que expresan las encuestas por la fórmula Lacalle Pou – Argimón. El Partido Nacional ha perdido votos en las últimas semanas y en la mayoría de las encuestas se lo ve detenido en un guarismo cercano al 25% o un poco más de la intención de voto. Este dato es revelador y expresa la falta de confirmación de una tendencia que meses atrás se mostraba más segura en su proceso de crecimiento. Hipótesis para explicar este fenómeno puede haber muchas, pero la más clara puede ser la forma en que se resolvió en la interna del partido, pasada la elección donde fue elegida la fórmula presidencial y como se reacomodaron los distintos sectores con sus espacios y alianzas. Tal vez, la sensación de poca unión entre los blancos persista pasada esa etapa y esté dificultando generar fuerza y cohesión de cara a la elección y de todos detrás de una fórmula.

En el Partido Colorado puede pasar algo parecido, pero más acuciante. Los colorados habían comenzado con mucha fuerza en la campaña por las internas. El actual candidato Ernesto Talvi, había presentado una forma “nueva y distinta” de hacer política dentro del partido y con ello, había convocado votantes de otras tiendas, además de los que se habían alejado. El crecimiento en intención de voto era importante, aparecía claramente como el tercer partido en importancia dentro del escenario político. Y algo pasó, de a poco ese proceso se ha ido enlenteciendo, desapareciendo el dinamismo con el que venía, la dificultad de acceder a debatir con los otros candidatos debilitó la imagen de Talvi, que no se muestra en este último tramo de la carrera, con la contundencia y el crecimiento que venía mostrando. Su intención de voto se sitúa en el entorno al 15% más o menos de acuerdo a la encuestadora y no es claro qué puede hacer el candidato para revertir este resultado.

Ya nos hemos ocupado de Cabildo Abierto. Pero, a pesar de su escasa experiencia política, la agrupación de Manini Ríos sigue creciendo y como dijimos más arriba, acapara votos por la derecha, dirían los politólogos, restando claramente votantes tanto a colorados como a blancos, que no logran retener a los más alejados del centro, lugar que han buscado esos partidos, para pelear la elección con el partido gobernante.

En el Frente Amplio todo ha sido novedad. Pese a algunos agoreros presagios, el candidato Daniel Martínez se ha impuesto en la coalición de izquierda logrando la tan ansiada y necesitada unión detrás de la candidatura de todos los sectores que lo integran. También ha despertado aceptación la forma en que ha ido venciendo los escollos que la campaña le ha deparado. El debate televisivo para muchos fue un empate y para otros tuvo una diferencia a su favor pequeña, pero significativa. El desempeño frente a otros interlocutores lo ha fortalecido y ha logrado que el FA creciera hasta porcentajes que difieren las encuestadoras pero, las más entusiastas lo ubican pasando el 40% de la intención de votos. Para Martínez, la carta de llegada ha sido mostrar los logros de las administraciones de Vázquez y Mujica y asegurar que en la suya continuará el crecimiento y la consolidación de las políticas generadas.

Tenemos que expresar unas palabras por el resto de los partidos que se presentan. El más alicaído es el Partido Independiente que se lo ve con pocos bríos y con difícil panorama para conservar su actual lugar en el Parlamento. La Unidad Popular puede ser, acotadamente, una sorpresa. Tal vez, pueda llegar a sentar en el Senado a un representante creciendo de esa manera, al doble su actual representación. El Partido de la Gente es una incógnita, junto con el resto de las agrupaciones que, en su mayoría, aspirar a un sillón en la Cámara de Diputados.

Lo que además debe agregarse a este análisis, son las verdaderas posibilidades para que esto se resuelva en octubre y no existan elecciones en noviembre.

Para la mayoría, es muy probable que se deba ir a noviembre. Ese escenario sería difícil de resolver para la fuerza de gobierno. Es claro y harto sabido cómo se dispondrán las fuerzas de los partidos de la oposición si deben apoyar al candidato más votado de la oposición contra la fórmula del FA. Ese escenario sería el que abriría esperanzas para los nacionalistas, seguramente los que mejor voten en octubre. Un dato no menor que los electores, nosotros, tenemos que tener presente. De ser así, y si las encuestas fueran oráculos irrefutables, podríamos llegar a tener un presidente que lo votó menos del 30% de los ciudadanos del país... y eso no está bien.

La democracia funciona cuando los que están al frente del gobierno cuentan con el apoyo necesario para llevar adelante las medidas políticas que prometieron a sus electores. En cambio lo otro, es un magro resultado ocasional, fruto de un acuerdo político nacido por las circunstancias y por la ne-ce-si-dad y que a los pocos meses puede desaparecer de la misma manera que apareció, fruto de la coyuntura.

A modo de final, debemos decir que la elección de octubre es fundamental, tanto para la oposición como para el oficialismo. Y ojalá que los números arrojen claramente la intención de los votantes para que a su vez, pueda conformarse un panorama político estable y definido.

Tengo que buscar mi celular... digo, mi credencial... no se cosa que me confunda o me olvide.

Viejo Vizcacha