Lunes, 23 Marzo 2020 11:36

La otra pandemia

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El 29 de agosto de 1929 José Batlle y Ordóñez escribió un artículo en El Día sobre un tema social que le preocupaba enormemente: los crímenes pasionales o sea los asesinatos de mujeres a mano de sus parejas. 

Fue su último editorial, puesto que al poco tiempo tuvo que internarse y falleció en octubre de ese año.

En los últimos meses de su vida, el líder colorado había observado - con cierta alarma - que algo no andaba bien en la sociedad uruguaya. En aquel Uruguay de los "años locos", que disfrutaba de una cierta prosperidad económica y un fuerte optimismo sobre el futuro, los hombres mataban a las mujeres en forma continua. No existía la palabra "femicidio" pero, estaba claro que los móviles obedecían a impulsos irracionales (la pasión en un sentido negativo) y que estaba instalado en la cultura.

Han pasado casi ¡90 años! y en diez días han muerto cinco mujeres. No puedo dejar de pensar que esta espantosa cifra está relacionada con la cuarentena. Hay más hombres en casa y la violencia doméstica aumenta.

Puede resultar indignante que los medios de prensa guarden silencio, ahora, sobre el tema. Pero el problema es serio y profundo.

¿Culpar al gobierno o a Larrañaga? Me parece absurdo. A diferencia de otras cuestiones vinculadas a la delincuencia esto no se resuelve con represión. Acaso la prevención ayude en parte, pero aún con las tobilleras electrónicas está claro que cuando un hombre se le mete en la cabeza que debe matar a una mujer - que muy probablemente ame - lo hará sin importar las restricciones ni los costos que pagará por ello.

Admito mi impotencia por no tener respuestas al respecto. ¿ Machismo ? ¿Patriarcado? ¿ La mujer concebida como una propiedad privada? Es posible que ahí estén, en parte, las causas.

Contaré una anécdota personal: hace un tiempo atrás una conocida se ennovió con un joven de buena familia. Apuesto, gentil, con gran sentido del humor, deportista y culto. Esta muchacha creía haber encontrado al hombre de sus sueños. Un día estaba con él en su casa y estaba presente también su madre. Departían amablemente sobre el eminente casamiento y en un momento él le pidió un vaso de agua. Antes que ella reaccionara, su madre se levantó y le sirvió al joven el vaso que había solicitado. La conversación continuó sin problemas pero cuando se despedían y estaban solos él le apretó fuerte el brazo y le dijo con furia apenas contenida: " Cuando yo te pida algo a vos, sos vos la que me lo tenés que traer"

Lo que más le impactó a esta muchacha fue la transformación que se había producido en su novio. Como si fuera otra persona. El casamiento finalmente no se concretó, aunque él la asedió por un largo tiempo.

No sé si esta anécdota puede arrojar alguna luz sobre un drama tan real como letal (mucho más que el coronavirus) que asola el Uruguay.

Lo que sí sé es que han pasado casi 90 años y aún no hemos encontrado una solución.

Jorge Chagas – Escritor