Ahora parece muy sencillo inventar una noticia y que llegué a los confines de lo imaginable. Esto ha quedado demostrado en más de una ocasión tanto en nuestro país como en el exterior, donde la propagación de una noticia “falsa” modifica y genera una nueva realidad tan verdadera como la nariz de Pinocho que, recuerdan, crecía y crecía cada vez que mentía.