Miércoles, 20 Junio 2018 10:18

No baja la violencia

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En el 2014, cuando era candidato presidencial, Tabaré Vázquez aseguró que "la lucha contra la violencia" sería un tema prioritario de su gobierno y se comprometió a bajar las rapiñas un 30% en cinco años y a descender a 30% la reincidencia de reclusos. 

Desde que asumió la presidencia, el equipo del Ministerio del Interior estuvo abocado a cumplir esta meta anunciada por Vázquez.

El 28 de junio de 2017, el ministro de Interior Eduardo Bonomi informaba que las rapiñas en Uruguay habían descendido un 11 % durante los primeros seis meses de este año respecto del mismo periodo de 2016.

"Seremos el primer Gobierno en terminar su mandato con menos rapiñas que cuando comenzó, delito que bajará 30 % al finalizar 2019", expresó el ministro durante su alocución en los "Almuerzos de la Asociación de Dirigentes de Márketing (ADM).

Añadió que entre diciembre del 2018 y marzo del 2019 la proyección era reducir esta modalidad de delito en 24 %. En diciembre de 2017, el Ministerio del Interior reiteró su compromiso de bajar 30% rapiñas e informó que desde la instalación de las cámaras de seguridad en Ciudad Vieja en 2013 las rapiñas bajaron un 73% y los hurtos un 80%.

Esta tendencia a la baja que estaba logrando el Ministerio del Interior chocó con la realidad de 2018, en la que se experimentó un aumento de delitos importantes, como los homicidios. Se prevé que las estadísticas del primer semestre de 2018 (que se darán en cuestión de semanas) marquen un récord en materia de delitos en el Uruguay.

Así lo anticipó Fernando Gil Díaz, director de Unicom (Unidad de Comunicación del Ministerio del Interior), en una columna en su blog El Rincón del Perro Gil.

"El Uruguay se apronta a reconocer, con datos objetivos, una de sus peores estadísticas de delitos desde que se lleva registro. Lejos de los guarismos a la baja con que cerró los años 2016 y 2017, este 2018 marcará un triste récord en materia de violencia. Una combinación de varios factores llevaron a esta realidad de la que quedará prueba inequívoca para entenderla e intentar buscar una solución que la revierta", informó.

Gil asegura que los niveles de violencia están concentrados en aspectos donde sólo un cambio cultural puede intervenir eficazmente, algo que "los mismos registros lo dejan claro". "Pero pocos lo verán así y, en cambio, harán uso y abuso de esos datos para abonar a sus propios intereses. En esa práctica abusiva perdemos todos y, mientras tanto, Uruguay se desangra en manos de la violencia. Ultraviolentos, en eso están algunos uruguayos y lo dejan marcado a sangre", comentó.

Fuente: Montevideo Portal

 

 

 

 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 20 Junio 2018 11:18