Lunes, 10 Diciembre 2018 12:04

ANSINA: MITO Y REALIDAD HISTÓRICA (II)

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Cuando murió Ledesma, ahora llamado Ansina, se planteó el tema de la repatriación de sus restos. Hubo diferentes iniciativas.1 Pero no prosperó hasta que en 1936 el escritor Mario Petillo (1889-1974) consiguió traer los restos de Manuel Antonio Ledesma que fueron colocados en el Panteón Nacional. 

En este momento que entraron en escena los intelectuales de la comunidad negra, Francisco Rondeau, Salvador Bertervide – estos dos fueron los primeros abogados negros del país-, Lino Suarez Peña, Isabelino Gares, Marcelino Bottaro, Casas Pereyra, entre otros, realizaban un esfuerzo constante por levantar la autoestima del colectivo para lograr su superación. Para ello buscaron figuras relevantes. Lo intentaron con José Leandro Andrade (1900-1957) “La Maravilla Negra”, pero un célebre malentendido lo impidió. La repatriación de los restos de Manuel Antonio Ledesma/Ansina le dio una oportunidad que no desaprovecharon. Editaron la revista anual Ansina -los números salieron sucesivamente en 1939, 1940,1941 y 1942 con Casas Pereyra como Redactor Responsable-, promovieron comités de homenaje por todo el país e impulsaron el levantamiento de un monumento. El 18 de mayo de 1943, Día del Ejército, se inauguró el monumento a Ansina en Tres Cruces.2

En 1951 se publicaron dos gruesos volúmenes de poesía sobre Artigas a cargo de Daniel Hammerly Dupuy y su hijo Víctor, que incluía unos poemas de Ansina. Con ello quedó planteada la posibilidad que fuera un hombre letrado en oposición al simple “cebador de mate”. Más allá del origen muy dudoso de estos poemas, las interrogantes que surgen de su lectura son muchas: ¿quién le enseño a leer y escribir en esa época en que ese saber estaba reducido a una élite social-político-religiosa muy pequeña?, ¿por qué no usa en los poemas los términos africanos de la época? (El habla de los esclavos de los siglos XVII y XVIII ha sido profundamente estudiada por la lingüista Magdalena Coll), ¿por qué cuando rima dice “pregunté” en vez de "he preguntado" o “contestaron” en vez de "han contestado", como era la terminología usual de la época?, ¿por qué no menciona a las Salas de las Naciones?, cuando usa la palabra “comparsa” de negros ¿a qué acepción se refiere?, ya que si se tratara de una “comparsa carnavalera”, estas no surgieron hasta 1865.

A estas interrogantes hay que sumarle otra nada menor. Los esclavos llevaban el apellido de sus amos. Ahora bien, el genealogista Dr. Enrique Yarza realizó un minucioso relevamiento de las familias patricias del Montevideo colonial y el apellido Lencina o Lenzina no aparece jamás. Por tanto, la versión que nació en la capital un 20 de marzo de 1760 y fue aguatero es incorrecta. En cambio, ese apellido sí aparece en Entre Ríos y Santa Fé. ¿Ansina provenía de una de esas provincias?

A esta altura precisar dos hechos claves, sobre los cuales hay pruebas históricas fehacientes: 1) Está comprobado que Manuel Antonio Ledesma no era Ansina3; 2) En el Archivo Artigas existen dos documentos: una carta de Artigas fechada el 29 de octubre de 1818 donde relata que envió al “Tío Lencinas” a espiar a las naves portuguesas. “Tío” es el término cariñoso de la época a los negros viejos. Ergo: Ansina tenía más edad que Artigas y los unía un vínculo de afecto y confianza extrema (no parece plausible que Artigas enviara a un sirviente a realizar una tarea militar de ese tipo). El segundo documento es un relato del coronel Ramón de Caceres donde relata un episodio donde intervienen Artigas y Ansina, denominando a este último “Asistente” del prócer. La palabra “Asistente” en la época significaba hombre de confianza del caudillo.

Se podrá decir que estos documentos son escasos y que dejan planteadas varias interrogantes: ¿dónde nació Ansina realmente?, ¿cuándo conoció a Artigas? ¿estuvo en la batalla de Las Piedras, en la Redota (Éxodo), en el campamento de Purificación…? Pero al margen de ello, el personaje es real. Existió y por cierto, no fue un cebador de mate.

Mag. Jorge Chagas

 

1En 1919 la Liga Patriótica de la Juventud le pide al entonces Ministro de Instrucción Pública, Rodolfo Mezzera, que inicie las gestiones para ubicar los restos del “fiel asistente de nuestro gran Artigas” en Paraguay. La Liga pretendía reparar una “deuda nacional” y cumplir con la voluntad del asistente Ansina. El ministro encargó a la Federación de Estudiantes paraguayos la investigación. La iniciativa no prosperó hasta 1925, año en el que el diplomático uruguayo Agustín Carrón reabrió la causa creando el “Comité Ansina” en la localidad de Guarambaré, en la que había vivido Manuel Antonio Ledesma.

2El escultor José Belloni (1881-1965) tomó como modelo la foto que Máximo Fleir le sacó a Ledesma.

3El Dr. Felipe Ferreiro (1892-1963 ) en 1926 ya había demostrado en un largo y documentado alegato, publicado por el Instituto Histórico y Geográfico, que Ledesma no era el famoso Ansina

Modificado por última vez en Lunes, 10 Diciembre 2018 15:17