Miércoles, 12 Junio 2019 16:39

En Uruguay no hay niños pidiendo

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INAU y Ministerio de Trabajo destacan que en Uruguay no hay niños trabajando o pidiendo en la vía pública. 

“Hasta hace unos años la calle era un ámbito de trabajo para los niños”, recordó el vicepresidente del INAU, Fernando Rodríguez, en el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Destacó que está prohibido que menores de 15 años trabajen y que entre esta edad y los 18 años se debe pedir un permiso de trabajo adolescente. En 2018 se entregaron más de 2.160 y se realizaron 2.600 inspecciones.

“En el pasado se veían niños vendiendo flores, pidiendo una limosna o desarrollando actividades semilaborales, con el objetivo de recaudar dinero para llevar a sus familias”, recordó Rodríguez en declaraciones a la prensa este miércoles 12 en la Torre Ejecutiva, al participar de una actividad por el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, junto con la subinspectora nacional de Trabajo, Cristina Demarco.

El vicepresidente del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) enfatizó que el instituto “ha desarrollado un fuerte trabajo de proximidad con esos niños y se puede afirmar que esa actividad se ha erradicado en las zonas céntricas de las principales ciudades del país”.

Señaló que “hay una preocupación para observar con más cuidado el ámbito rural, para generar sensibilización, compromiso y protección de derechos a niños o adolescentes que en el trabajo con su familia pueden desarrollar un oficio, pero hay que protegerlos, porque ningún trabajo debe postergar su inserción en el sistema educativo formal”.

Se “han fortalecido las capacidades de inspeccionar, ya sea por denuncias ciudadanas o por inspecciones a permisos de trabajo que se otorgan a mayores de 15 años. Repasó que en 2018 se realizaron unas 2.600 inspecciones, incluidas el 100 % de las situaciones de denuncia de trabajo infantil que está prohibido o trabajo adolescente que no se desarrolla según las normas.

El año pasado se entregaron más de 2.160 permisos a adolescentes mayores de 15 años, que deben cumplir determinadas condiciones relativas a horarios, descansos, no desarrollar trabajos prohibidos y que el adolescente continúe sus estudios.

“El trabajo del adolescente no es un ingreso para la familia, sino una experiencia protegida positiva para desarrollarse como un futuro trabajador, que necesita determinadas condiciones para que sea un derecho y no un riesgo”, señaló el jerarca.