Vacunación: Uruguay eliminó varias enfermedades graves

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Tétanos neonatal, difteria, poliomielitis, síndrome de rubeola congénita, rubeola y sarampión son enfermedades que no se padecen en el país, gracias a la política de vacunación y los altos niveles de cobertura. La tos convulsa, la parotiditis y la hepatitis B están controladas, en tanto disminuyó la frecuencia de la meningitis por Hib en niños y la incidencia de los casos graves de varicela que requieren hospitalización. 

El Programa Nacional de Vacunaciones se creó en 1982 por la ley n.º 15272, que establece la obligatoriedad de la vacunación contra ocho enfermedades prioritarias: tuberculosis, poliomielitis, difteria, tétanos, tos convulsa, sarampión, rubeola y paperas. Desde entonces se incorporaron otras vacunas al certificado esquema de vacunación, que actualmente incluye 13 vacunas para evitar infecciones por 15 microorganismos. El programa se rige según los principios rectores de la universalidad, la obligatoriedad y la gratuidad. Estas características permitieron alcanzar coberturas globales mayores a 95 % en el país.

Según el Ministerio de Salud Pública, actualmente las vacunas previenen más de 150.000 muertes por año en menores de cinco años en América Latina y el Caribe. La región de las Américas fue la primera del mundo en erradicar la viruela. La poliomielitis, la rubeola y el síndrome de rubeola congénita están eliminados del continente. Hoy estamos en proceso de interrupción de la transmisión endémica del sarampión.

Desde la introducción de la vacuna de la hepatitis A, en 2007, se observó una marcada disminución de los brotes y se evitó los trasplantes hepáticos por esta causa, aunque persisten algunos brotes intrafamiliares de escasa entidad. La vacuna conjugada antineumocócica determinó la disminución de las hospitalizaciones por neumonía comunitaria y neumonía neumocócica en niños.

Una encuesta realizada entre mayo y octubre de 2016, en Montevideo, a personas mayores de edad responsables de niños de cinco o menos años reveló que la mayoría considera importante la vacunación, especialmente por parte de niños. La confianza en la vacuna antigripal fue menor respecto a la del resto de las vacunas. El 43 % dijo haber estado informado de alguna actividad de inoculación en forma reciente, sobre todo a través de redes sociales. El 69 % consideró que algunas vacunas son más importantes que otras.

 

 

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