El calor histórico que sufre Europa esta semana y amenaza con afectar la capa de hielo de Groenlandia no es coincidencia, se trata de una muestra de la relación entre el calentamiento global causado por el hombre y episodios cada vez más fuertes de temperaturas extremas que ponen en riesgo la salud de millones de personas. 

Una intensa ola de calor que se apoderó de gran parte del centro y el este de Estados Unidos durante el fin de semana está disminuyendo hoy. 

Un nuevo estudio financiado por la NASA y publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos descubrió que el aumento de las temperaturas globales a causa de la actividad humana ha llevado al glaciar Thwaites de la Antártida Occidental a un punto de inflexión que probablemente causará el derretimiento del enorme glaciar, elevando los niveles globales del mar unos 50 centímetros, o más de un pie y medio. El proceso podría tomar tan solo 150 años. 

En virtud de la masa de aire frío de origen polar, anunciada por el Instituto Nacional de Meteorología entre el martes 2 y el sábado 6 de julio, el Ministerio de Salud Pública emitió un comunicado con una serie de recomendaciones a la población. 

Las lluvias aceleran el derretimiento del hielo de Groenlandia, incluso en invierno. 

Datos de la NASA y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. revelan que 2018 fue uno de los años más cálidos de los que se tiene registro. 

Vórtice polar causa al menos 10 muertes, provocando interrupciones de transporte, el correo y cierre de escuelas en EE.UU. 

Ola de calor cedería mañana al menos en el sur, anuncia técnico de Inumet. 

La Organización de las Naciones Unidas advierte en un nuevo informe que la humanidad no está haciendo lo suficiente para reducir el aumento de la temperatura global a menos de 1,5 grados centígrados, un objetivo fijado en 2015 en el Acuerdo Climático de París, que de cumplirse evitaría los peores efectos de un cambio climático catastrófico.