Soñar en colectivo

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La sala estaba colmada. No era para menos, un importante acontecimiento tenía lugar en uno de los viejos templos del cine, en uno de los más grandes que conserva la ciudad, sino es decididamente el más grande. 

La sala de Cinemateca 18 con más de 800 localidades daba cabida a la apertura del 36º Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay.

La noche del 29 de marzo de 2018 seguramente quedará en la memoria de los muchos que asistentes que además de participar de la ceremonia de inauguración, sabemos que estuvimos viviendo la última ceremonia en esa sala; el adiós a los viejos templos ya tiene una fecha probable.

Es que Cinemateca Uruguaya comparte con el circuito comercial la exhibición de cine en Montevideo. No es la única institución, el Cine Universitario tiene su actividad. Pero la cinemateca administra desde hace mucho tiempo un circuito de salas heredadas de la época de oro de la exhibición, cuando las multitudes concurrían mayoritariamente a ver películas en la única pantalla posible, la de un cine.

Y la nostalgia aparece, inevitable. El recuerdo de las noches de verano o de invierno en la Avenida 18 de Julio, con las filas interminables de público que esperaba para ver la próxima función en un cine, y en el de enfrente o en el de un poco más allá, es difícil que la comprendan los jóvenes: era un espectáculo masivo. Ese público, que salía de una función y entraba en otra, eran cientos, miles que atiborraban calles, bares y pizzerías, taxis y ómnibus. Testimonio de esa efervescencia es el número de espectadores inusitado que llegó tener nuestro país en las épocas doradas de la exhibición cinematográfica, alcanzando los 19 millones en un año.

Eso a cambiado radicalmente. No solo lo sabemos, sino que lo vivimos a diario. Hoy podemos ver la película en una mínima pantalla de un celular. Es por ello que los viejos templos han quedado sin la gente que los cobijara, obsoletos directamente.

Y la sala de Cinemateca 18, que el jueves 29 estuvo rebosante de público, no escapa al fenómeno. De acuerdo a consultas entre integrantes de la institución, todas las salas dejarán de funcionar en noviembre, según nos indicaron. Los viejos templos cerrarán sus puertas y la cinemateca comenzará una nueva etapa, ocupará tres modernas salas en el ex Mercado Central (detrás del Teatro Solís), con condiciones de confortabilidad, tecnología y adecuación a las épocas que corren.

¿Qué será del cine más grande que tiene 18 de Julio? ¿Alguien se atreverá a continuar su actividad?

O su destino será como ocurría en Cinema Paradiso, un cambio de actividad en la que nada, nada, nos recuerde que allí se concurría a soñar en colectivo, mirando una pantalla que nos convocaba a la ilusión y a la reflexión.

Daniel Rovira Alhers

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Visto 115 veces Modificado por última vez en Lunes, 09 Abril 2018 15:35