Miércoles, 06 Junio 2018 11:30

El glúten, ¿nos hace subir de peso? - Primera parte

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En el ¨mundo de la nutrición¨ –o en este caso más bien en el ¨mundo de las dietas¨- surgen permanentemente fórmulas ¨mágicas¨ que supuestamente nos ayudarán a bajar de peso en tiempo récord, las cuales en general apelan a restricciones alimenticias que no suelen ser ni positivas para nuestro organismo ni sustentables en el tiempo. 

Incluso, muchas de ellas pueden llegar a ser peligrosas.

Una de estas modas ha puesto al glúten en el banco de acusados, por considerarlo un alimento directamente relacionado con el aumento de peso. Este concepto es totalmente erróneo, y no hace más que traernos confusión. Tal vez, éste tiene una relación directa con la ¨popularización¨ negativa de dicho alimento, a partir del marcado crecimiento en las cifras de diagnóstico de la enfermedad celíaca en todo el mundo.

En términos sencillos, el glúten es una proteína que forma parte de ciertos granos, principalmente del trigo, centeno y cebada, pero también está presente en la avena a través de la ¨contaminación cruzada¨. Este grupo de cereales es conocido como TACC, sigla con la cual se identifica justamente a estos cuatro granos que poseen dicha proteína.

Como todos los alimentos, el glúten juega un rol para la nutrición de nuestro cuerpo, pero su problema radica en que esta proteína puede despertar en personas susceptibles una reacción inmunológica, es decir alérgica.

Existen dos condiciones relacionadas con el consumo de glúten que afectan a la salud:

1- Enfermedad celíaca. La enfermedad celíaca es una condición inmunológica del organismo de algunas personas al contacto con el glúten contenido en aquellos alimentos a base de trigo, centeno, cebada o avena. Es un trastorno de la vía digestiva que tiene también manifestaciones extraintestinales. Quienes padecen esta afección pueden experimentar un daño progresivo en su mucosa intestinal, lo cual va comprometiendo la capacidad de absorción de nutrientes importantes tales como el hierro y el calcio. Además, con alta frecuencia produce diarrea y malestar intestinal. Para su diagnóstico se debe comprobar la presencia de anticuerpos en sangre, y el daño de la mucosa intestinal mediante una biopsia que se toma por endoscopía.

2- Sensibilidad al glúten o intolerancia no celíaca. Existe otro grupo de personas que pueden tener sensibilidad al glúten, aunque no necesariamente tener la enfermedad celíaca. Es decir, al consumir alimentos con TACC experimentan síntomas similares a los de la enfermedad celíaca pero sin padecerla. Estas personas muestran mejoras al eliminar el gluten de su alimentación, pero es probable que en muchos casos luego de un tiempo, al volver a incorporarlos paulatinamente ya no sufran consecuencias.

Dra. Fabiana Stolman