Jueves, 16 Junio 2022 12:19

Efectos neurológicos del covid-19

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Un modelo tridimensional barato agilizaría los estudios sobre los efectos neurológicos del COVID-19. 

Científicos vinculados a la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), en Brasil, desarrollaron –con células de ratón– un modelo bioimpreso tridimensional del cerebro para estudiar la acción neurológica del virus SARS-CoV-2. Asimismo, los investigadores lograron crear una versión adaptada del patógeno capaz de infectar a las células nerviosas de los roedores. Y esperan que estos dos logros –descritos en la revista Advanced Biology– ayuden a abaratar y agilizar los estudios referentes a los efectos del COVID-19 sobre el sistema nervioso central.

“Nuestra propuesta consiste en crear modelos bioimpresos tridimensionales que podrían emplearse para estudiar los mecanismos de invasión del virus, la acción de fármacos y otros temas. Como el SARS-CoV-2 que infecta a los humanos no infecta a los ratones, la opción hasta ahora consistía en utilizar animales genéticamente modificados que expresan el receptor humano [la proteína ACE-2, a la cual el virus se une para invadir las células]. Pero nosotros pretendíamos arribar a una versión adaptada del virus específica para las células neurales de esos animales”, comenta Marimélia Porcionatto, docente de la Escuela Paulista de Medicina (EPM-Unifesp) y coordinadora del proyecto, que es financiado por la FAPESP.

Este trabajo contó con la colaboración de un equipo de virólogos, entre ellos Juliana Maricato y Luiz Mario Janini, docente de la EPM-Unifesp, este último también apoyado por la FAPESP.

La llamada biotinta que el grupo creó es una mezcla de compuestos naturales con células neurales que alimenta a una impresora 3D. Este modelo había sido desarrollado en el marco de trabajos anteriores y permite que las células sobrevivan al proceso de bioimpresión, migren en el espacio e interactúen entre ellas como si estuvieran en el tejido nervioso. Según los investigadores, este protocolo se desarrolló con células de ratones, pero emplea materiales biocompatibles que podrán adaptarse a células humanas en el futuro (lea más en: agencia.fapesp.br/37851/).

“Ahora, aparte de los astrocitos, le agregamos neuronas al modelo. Pero como son más sensibles, estas células se agregaron posteriormente: es como si se las sembrase sobre el material bioimpreso. De este modo, las neuronas no solamente se integraron al modelo, sino que también interactuaron con los astrocitos”, explica Bruna Alice Gomes de Melo, primera autora del trabajo, realizado durante su posdoctorado en la EPM-Unifesp.

André Julião-FAPESP

 

 

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