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Buenas perspectivas para la economía

El G100 Brasil, Núcleo de Estudios del Desarrollo Empresarial Económico, en su reunión de marzo de 2017, ya prevé que la economía brasileña pasará por un período de recuperación, y en el próximo año el país debe retomar el crecimiento.

La política económica avanza en la dirección correcta y el panorama internacional es favorable, pese a toda la incertidumbre política con el Gobierno Trump y las elecciones en Europa. El mercado de capitales comienza el año bien, pero una gran interrogante es el grado de apalancamiento de las empresas. Las crisis de endeudamiento elevado y alto apalancamiento tienen una recuperación más lenta.

La inflación se está desplomando y los intereses deben llegar dentro de poco a un dígito. Este panorama ayudará a revertir el apalancamiento de las empresas y a la recuperación del consumo y de la inversión. El dólar depende del ritmo de normalización de la tasa de interés estadounidense.

La reforma de la Seguridad Social debe ser aprobada, si bien con alguna negociación. También es posible la aprobación de algunos elementos de la reforma laboral. Si eso sucediera, 2017 será uno de los años más importantes desde el punto de vista de la agenda de reformas del país.

Pero, ¿por qué no crecemos? Históricamente, tenemos tres problemas: inflación, equilibrio externo y fiscal, todos bien encaminados. Pero hay otros tres problemas: el crédito, que tiene distorsiones que necesitan ser corregidas, de lo contrario el proceso de reversión del apalancamiento se demorará mucho; la apertura de mercado, necesitamos abandonar la visión proteccionista; y las nuevas relaciones de trabajo hacen que sea fundamental una reforma laboral. Si esos problemas no fueran atacados, no habrá crecimiento.

Comenzamos a salir de esta recesión. El principal riesgo es la cuestión fiscal, donde la aprobación de la reforma de la Seguridad Social es fundamental. Otro riesgo es el proceso de reversión del apalancamiento de las empresas y la reversión del endeudamiento de las familias. La caída de los intereses tiene un impacto positivo y facilita la renegociación de deudas. El tercer elemento de riesgo es la infraestructura.

La confianza empresarial creció, pero ello no se tradujo en inversión. El índice de desempleo todavía está muy elevado, y la situación social está bastante agravada, pero contratar mano de obra especializada es muy difícil. Lo que domina el país es el ambiente político, que necesita crear alguna previsibilidad para atraer inversiones. Hay esperanza de que el panorama mejore, pero en la práctica poca mejoría concreta. La expectativa es que Brasil continúe siendo un mercado atractivo para los extranjeros, pese a sus problemas.

Rodrigo Romero/PRNewswire

NOSOTROS, LOS HUMANOS

Nunca es tarde para recomenzar un tiempo. Este retornar a un nosotros más fraterno es un vivo poema que nos da luz.

A poco que penetremos en el corazón hallaremos la dimensión comunitaria como centro de nuestros pensamientos y abecedario de nuestra conciencia. Sea como fuere, el mundo ha de transformarse en más sosiego, en más amor y, por ende, en más vida. No es tiempo de reclutar a nadie, y aún menos a seres indefensos, sino de dejarlos volar para que, por si mismos, hallen el camino de la liberación. Ya está bien de activar torturas en lugar de abrirnos a la escucha, a la consideración del otro, a la estima de uno mismo y a la conciliación de actitudes. De ahí la importancia de la autenticidad de nuestras acciones en esa permanente búsqueda, no del aplauso, sino del hallazgo a la solución del encuentro con la diversidad.

Tenemos que salir de la hipocresía mundana, ser más interior que exterior, más verbo que nombre, para conjugar la sencillez con la generosidad. No podemos perder más tiempo en políticas que son más negocio que servicio, en palabras que son más del momento que del tiempo, en protocolos que nos acrecientan el egoísmo y la necedad. Hay que despertar, tomar el tiempo debido para el impulso, pero actuar contundentemente, cuando menos por un planeta más equitativo, más libre y humano, más de todos y de nadie.

Los humanos, sí todos y cada uno de nosotros, estamos llamados a tomar parte activa en el camino a transitar. Por desgracia, nos hemos habituado a vivir egoístamente, a luchar por las cosas materiales antes que por aquellas que tienen alma, a no prestar atención a los que encienden batallas, a no dejarnos interrogar por aquellos ciudadanos que no tienen un techo para cobijarse, a no plantarle corazón a la violencia para desterrarla de nuestra vista, a encogernos de hombros y mirar hacia otro lado, cuando vemos a alguien que nos pide auxilio. En demasiadas ocasiones nos desentendemos de lo que somos. Olvidamos que, cada minuto, 24 personas tienen que huir para salvar su vida. Las raciones de comida en África se recortan hasta el 50% por falta de fondos. Sin duda, estamos atravesando la mayor crisis humanitaria después de la segunda guerra mundial, y apenas, mostramos interés por el cambio. El último informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) pone de manifiesto, precisamente, la falta de alternativas para estas gentes en Europa. Con apenas dos meses del año 2017, cerca de tres centenares de personas ya han muerto intentando cruzar el Mediterráneo. Nos consta que miles de refugiados recurren a traficantes de personas, a falta de vías legales para alcanzar un lugar seguro. ¡Qué pena de tantos muros y fronteras inútiles!

 Confieso que me quedo sin aire ante estos acontecimientos macabros. Cualquiera de nosotros podemos ser un refugiado en algún momento. Nadie estamos libres, en una tierra cada vez más convulsa, a quedar presos, a dormir en la calle. Por ello, requerimos de otras expresiones más armónicas, menos interesadas, por el camino del entendimiento y de la humildad. Para nada nos facilitan el camino ciertos modales prepotentes, de orgullo y autosuficiencia. Sin duda, deberíamos tomar otros itinerarios más sensibles con toda existencia humana. Andamos saturados de despropósitos. A ello se suman los agentes infecciosos que se expanden por doquier. Ahora sabemos que la contaminación mata anualmente en España a cerca de tres mil personas y que, en todo el mundo, provoca cada año más de tres millones de defunciones prematuras, según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Dicho lo cual, nosotros (los humanos), hemos de repensar en modelos de producción que, aparte de asegurar recursos para todos y para las generaciones futuras, no sean tóxicos, ni radioactivos.

 Al fin y al cabo, todos tenemos derecho a respirar un aire limpio, pues si importante es el derecho a ser tratados con respeto, también a vivir una vida libre de contaminantes, de discriminación, coerción y abusos. Tras los errores y horrores del siglo XX, no debe haber espacio para la deshumanización en el siglo XXI, de manera que hemos de apostar por otro modo de vida más constructivo, por nuevos hábitos más níveos, para que pueda ser posible una mejor alianza entre todos y el hábitat. Ojalá hallemos el natural abrazo con el que se une el cielo con la tierra, para sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe.

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

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Trump viola la primera virtud de la sociedad mundial

Donald Trump 2

 Estados Unidos se ha distinguido siempre por ser un país extremamente hospitalario, pues, con excepción de los pueblos originarios, los indígenas, prácticamente toda la población está compuesta por inmigrantes.

Es lo mismo que Brasil adonde vinieron representantes de 60 pueblos diferentes.

El espíritu democrático y el respeto a las diferencias religiosas están consignados en la constitución. Ahora surge un presidente, Donald Trump, que rompe una larga tradición norteamericana: el respeto a las diferencias religiosas, rechazando a la población musulmana, especialmente a la venida de Siria, y la tradicional hospitalidad a todo o tipo de gente que acudía y acude a ese país.

El filósofo Immanuel Kant (+1804) en su último escrito “La paz perpetua” proponía la república mundial (Weltrepublik) basada fundamentalmente en dos principios: la hospitalidad y el respeto a los derechos humanos.

Para él la hospitalidad (usa la expresión latina “die Hospitalität”) es la primera virtud de esta república mundial, porque «todos los humanos están sobre la Tierra y todos, sin excepción, tienen derecho a estar en ella y visitar sus lugares y pueblos; la Tierra pertenece comunitariamente a todos». La hospitalidad es un derecho y un deber de todos.

El segundo principio lo constituyen los derechos humanos que Kant considera «la niña de los ojos de Dios» o «lo más sagrado que Dios puso en la Tierra». Respetarlos hace nacer una comunidad de paz y de seguridad que pone un fin definitivo «a la infame beligerancia».

Pues bien, esta hospitalidad está siendo negada en Europa a miles de refugiados, que escapan de las guerras apoyadas por los occidentales. Esta misma hospitalidad es explicita y conscientemente rechazada por Donald Trump para miles e incluso millones de extranjeros y trabajadores ilegales.

En este contexto vale recordar uno de los mitos más bellos de la cultura griega, la hospitalidad ofrecida por un matrimonio anciano – Filemón y Baucis – a dos divinidades: Júpiter, el dios supremo y su acompañante el dios Hermes.

Cuenta el mito que Júpiter y Hermes se disfrazaron de andariegos miserables para probar cuánta hospitalidad quedaba en la Tierra. En los lugares por los que pasaban eran rechazados por todos.

Pero un atardecer, muertos de hambre y de cansancio, fueron calurosamente acogidos por esta pareja de viejitos que les lavaron los pies, les ofrecieron comida y su cama para dormir. Tales gestos de hospitalidad conmovieron a los dioses.

Cuando se estaban preparando para reposar, quitándose sus harapos, decidieron revelar su verdadera naturaleza divina. En un abrir y cerrar de ojos transformaron la mísera choza en un espléndido templo. Espantados, los buenos viejitos se postraron hasta el suelo en reverencia.

Las divinidades les dijeron que hiciesen una petición que sería prontamente atendida. Como si lo hubiesen acordado previamente, Filemón y Baucis dijeron que querían continuar en el templo recibiendo a los peregrinos y que al final de la vida, los dos, después de tan largo amor, pudiesen morir juntos.

Y fueron atendidos. Un día, cuando estaban sentados en el atrio, esperando a los peregrinos, de repente Filemon vio que el cuerpo de Baucis se revestía de follaje florecido y que el cuerpo de Filemón también se cubría de hojas verdes.

Apenas pudieron decirse adiós uno a otro. Filemón fue transformado en un enorme carvallo y Baucis en un frondoso tilo. Las copas y las ramas se entrelazaron en lo alto. Y así abrazados quedaron unidos para siempre. Los viejos de aquella región, hoy en el norte de Turquía, repiten siempre la lección: quien hospeda a forasteros, hospeda a Dios.

La hospitalidad es un test para ver cuánto humanismo, compasión y solidaridad existen en una sociedad. Detrás de cada refugiado para Europa y de cada inmigrante para USA hay un océano de sufrimiento y de angustia y también de esperanza de días mejores. El rechazo es particularmente humillante, pues les da la impresión de que no valen nada, de que ni siquiera son considerados humanos.

Los refugiados van a Europa porque los europeos estuvieron antes durante dos siglos en sus países, asumiendo el poder, imponiéndoles costumbres diferentes y explotando sus riquezas. Ahora que están tan necesitados, son simplemente rechazados.

Vale la pena rescatar el valor y la urgencia de la hospitalidad, presente como algo sagrado en todas las culturas humanas. Tenemos que reinventarnos como seres hospitalarios para estar a la altura de los millones de refugiados e inmigrantes en el mundo entero.

Leonardo Boff

Trump: ¿una nueva etapa de la historia?

Donald Trump 2

 Ya hace años se notaba, un poco en todas partes del mundo, la ascensión de un pensamiento conservador y de movimientos que se definían como de derechas.

Con eso se apuntaba a un tipo de sociedad en la cual el orden prevalecía sobre la libertad, los valores tradicionales se imponían a los modernos, y la supremacía de la autoridad se sobreponía a la libertad democrática.

Este fenómeno se deriva de muchos factores, pero principalmente por la erosión de las referencias de valor que daban cohesión a una sociedad y proporcionaban un sentido colectivo de convivencia. El predominio de la cultura del capital con sus propósitos ligados al individualismo, a la acumulación ilimitada de bienes materiales y principalmente a la competición dejando de hecho escaso espacio para la cooperación, contaminó prácticamente a toda la humanidad, generando confusión ético-espiritual y pérdida de pertenencia a una única humanidad, habitando una Casa Común. Emergió la sociedad líquida, en el lenguaje de Bauman, en la cual nada es sólido, a lo que hay que añadir el espíritu posmoderno del every thing goes, del vale todo, en la medida en que lo que cuenta es realizar el objetivo buscado por cada uno, de acuerdo a sus preferencias.

Ante esta dilución de estrellas-guía surgió su opuesto dialéctico: la búsqueda de seguridad, de orden, de autoridad, de normas claras y de caminos bien definidos. En la del conservadurismo y de la derecha en política, en ética y en religión se encuentra este tipo de visión de las cosas. Está a un paso del fascismo como se verificó en la Alemania de Hitler y en la Italia de Mussolini.

En Europa, en América Latina y en Estados Unidos estas tendencias han ido ganando fuerza social y política. En Brasil este espíritu conservador, derechista fue el que moldeó el golpe de clase jurídico-parlamentario que destituyó a la Presidenta Dilma Rousseff. Lo que siguió ha sido la implantación de políticas claramente de derechas, anti-pueblo, negadoras de derechos sociales y retrógradas en términos culturales.

Pero esa tendencia conservadora ha alcanzado su dimensión más expresiva en la potencia central del sistema-mundo, Estados Unidos, confirmada por la elección de Donald Trump como presidente de ese país. Aquí el conservadurismo y la política de derechas se muestran sin metáforas y de forma descarada e incluso áspera.

En sus primeros actos, Trump ha empezado a desmontar las conquistas sociales alcanzadas por Obama. Nacionalismo, patriotismo, conservadurismo, aislacionismo son sus características más claras.

Su discurso inaugural es aterrador: “de hoy en adelante una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este momento Estados Unidos será lo primero”. Lo “primero” (first) aquí debe ser entendido como “sólo (only) Estados Unidos va a contar”. Radicaliza su visión al término de su discurso con evidente arrogancia: ”Juntos haremos que Estados Unidos vuelva a ser fuerte. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser próspero. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser orgulloso. Haremos que Estados Unidos vuelva a ser seguro de nuevo. Y juntos haremos que Estados Unidos sea grande de nuevo”.

Subyacente a estas palabras funciona la ideología del “destino manifiesto”, de la excepcionalidad de Estados Unidos, siempre presente en los presidentes anteriores inclusive en Obama. Es decir, Estados Unidos posee una misión única y divina en el mundo, la de llevar sus valores de derechos, de la propiedad privada y de la democracia liberal al resto de la humanidad.

Para él, el mundo no existe. Y si existe es visto de forma negativa. Rompe los lazos de solidaridad con los aliados tradicionales como la Unión Europea y deja a cada país libre para eventuales aventuras contra sus contendientes históricos, abriendo espacio al expansionismo de potencias regionales, incluyendo eventualmente guerras letales.

De la personalidad de Trump se puede esperar todo. Habituado a negocios tenebrosos como son, de modo general, los negocios inmobiliarios neoyorquinos, sin ninguna experiencia política, puede desencadenar crisis enormemente amenazadoras para el resto de la humanidad, como por ejemplo, una eventual guerra contra China o Corea del Norte, donde no se excluiría la utilización de armas nucleares.

Su personalidad denota características psicológicas desviadas, narcisista y con un ego superinflado, mayor que su propio país.

La frase que nos asusta es esta: de hoy en adelante una nueva visión gobernará la tierra. No sé si está pensando solo en Estados Unidos o en el planeta Tierra. Probablemente las dos cosas para él se identifican. Si fuera verdad, tendremos que rezar para que no ocurra lo peor para el futuro de la civilización.

Leonardo Boff          

 

Más allá del candombe y el carnaval

El pasado 30 de Enero se otorgaron los premios REDAFU (Red Afrouruguayos).

Como es sabido se trata de veinte premios que abarcan literatura, artes plásticas, difusión cultural, música, entre otros rubros. Se trata de galardonar a aquellas figuras de raza negra (afrodescendientes) que se hayan destacado en esas disciplinas o bien a figuras que sin ser del colectivo afro hayan permitido difundir o visualizar la cultura afro en el plano intelectual.

Por motivos laborales no pude asistir a tal magno evento, pese a que estaba invitado. Es uno de los acontecimientos más importantes del año y si sale adelante es gracias a la labor incansable de Graciela Leguizamón. Es una tarea ardua, sacrificada, casi solitaria y muchas veces incomprendida.

Pero pese a todos los obstáculos logra siempre un brillo particular. Siempre he dicho que el primer reconocimiento debe ser de nuestro propio colectivo, antes que del resto de la sociedad. Nuestro colectivo no escapa a la envidia, los celos y los egos inflados. No escapa, porque somos seres humanos y por tanto portamos en nuestro espíritu lo bueno y lo malo, al mismo tiempo. Graciela ha sabido colocarse por encima de cualquier puja menor y creo que merece un justo reconocimiento.

Depende de nosotros tener la capacidad para comprender la valía de los premios REDAFU y proyectarlos al futuro.

Jorge Nelson Chagas Fausto

Escritor - periodista

Los humanos somos gente apasionada

El mundo tiene que encontrar la luz, por muchas dificultades que hallemos en el camino.

Por propia razón de ser y de cohabitar, somos gente apasionada. Ahí radica la expectativa de volver a ilusionarnos. Nuestros predecesores también trabajaron con su propio espíritu, y así dieron fortaleza a tantas organizaciones solidarias, a tantos horizontes que parecían imposible de abrazarlos, pues nunca es tarde para recomenzar nuevos vuelos, si en el empeño ponemos coraje y esperanza, naturalidad y comprensión. Cuántas veces nos perdemos de vista a nosotros mismos y no nos reconocemos en situaciones vividas. Quizás tengamos que salirnos de esta mentalidad mundana, que todo lo vuelve oscuro, para tomar otros caminos más generosos, de mayor donación entre análogos, y también de mayor compromiso hacia nosotros mismos, con el fin de regenerar la propia especie de la que formamos parte cada cual, haciéndolo más desde el corazón que desde el cuerpo; y, en todo caso, en armonía con la mente.

Cada vez que un ser humano defiende un ideal, actúa para crecernos, para mejorar nuestra existencia; o si lucha contra una injusticia, lo hace también para restablecer lo armónico, el sosiego entre todos los moradores. Así surge UNICEF, hace setenta años, con personas apasionadas, cuyo objetivo primordial fue poner amor para proteger vidas, proporcionar ayudas a largo plazo y dar aliento a esos niños que estuvieran en peligro a causa de conflictos, crisis, pobreza... Es público y notorio que la labor de esta organización, encaminada siempre hacia los chavales más desfavorecidos, excluidos y vulnerables, nunca ha sido tan importante y urgente como ahora, en parte también por los efectos del cambio climático. Hoy más que nunca hace falta ablandarse y poner furia para enhebrar consuelo. De veras cuesta entender la pasividad de algunos Estados para cobijar a los refugiados. Las cifras no pueden ser más alarmantes. La agencia de Naciones Unidas acaba de indicar "que un promedio de 14 personas murieron al día en el Mediterráneo en 2016". Realmente, esta situación nos deja sin palabras. ¿Dónde están nuestras inquietudes?. Podríamos haber sido cualquiera de nosotros los perecidos. En consecuencia, debiéramos tener el valor de liberarnos de nuestras falsas luces, y encontrar la buena estrella, como han hecho en otro tiempo los santos Magos, dando más crédito a la bondad de un Niño (en su inocencia) que al aparente esplendor del poder (en su pedestal).

Ellos, los Magos de Oriente, sí que fueron auténticos buscadores de auroras, nos enseñaron a no complacernos con un comportamiento trivial, sino en ahondar en nosotros, en dejarnos penetrar por lo efectivamente importante para nuestro caminar, como es el cultivo de las virtudes y la labranza de la evidencia como pulso. Ojalá pongamos entusiasmo en todo lo que hagamos en este 2017, que por otra parte es un gran signo de salud espiritual, sobre todo a la hora de comprenderse. Por muy creciente que sea la diversidad de culturas, no son enemigos o contrincantes nuestros, sino compañeros de andanzas a los que hemos de acoger y querer. De hecho, la concordia es una dimensión esencial del ser humano, puesto que no se entiende su existencia, sin su carácter relacional. Bien es cierto que nos hemos globalizado, ahora nos falta familiarizarnos, pues todos compartimos un destino común, el de contagiarnos de amor y no de guerras, de luz y no de sombras, de vivencias y convivencias, abriéndonos y no cerrándonos en nosotros mismos.

Indudablemente, hemos de poner más interés en lo humano. Causa gran dolor que, en muchas partes del mundo, perennemente se golpeen los derechos humanos fundamentales. Si en verdad, todos los líderes del mundo pusiesen más clemencia y fervor en lo que hacen, tuviesen más solidaridad y empatía con todas las culturas, más entrega y generosidad a la hora de servir a la ciudadanía, y no de servirse de ella para sus oscuras transacciones, habríamos tenido menos conflictos. De ello, no tengo ninguna duda. El ser humano ha de despojarse de todo y ofrecerse en su totalidad y para toda la humanidad. Tal vez, debiéramos cultivar mucho más nuestros interiores, poner más en práctica el respeto como primera condición para saber ofrendarse, pues si la bondad es el principio del buen fondo, respetar es el principal freno de todos las inmoralidades. Cuando los que mandan pierden las composturas del buen estilo, también los que obedecen abandonan la compasiva textura y todo se convierte en un caos. Sin duda, nos hace falta un nuevo orden más humanista para que brille una sola humanidad humanizada.

Podemos conseguirlo poniendo más ímpetu, conciliando y reconciliando ideas y deseos, pensamientos y sueños, sabiendo que aquella persona moderadora reconoce a todo ser humano como parte de sí. Nunca es tarde para activar nuevas enseñanzas que nos lleven a vivir una fraternidad abierta a todos. Tenemos la suerte de contar, en la actualidad, con más de mil millones de turistas internacionales viajando por el mundo todos los años, lo que nos ha de ayudar a entendernos mejor unos con otros, a tener más comprensión hacia los demás, pues cada cual se ha convertido en una poderosa fuerza transformadora que tiene una influencia decisiva en la vida de millones de personas. Por ser uno de los principales sectores de generación de empleo en el mundo, me alegra que 2017 haya sido declarado como Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, ya que ofrece importantes oportunidades de subsistencia, con lo que contribuye a aliviar la pobreza, pero también a impulsar el desarrollo inclusivo; y, por ende, a florecer todo tipo de alianzas y cooperaciones.

Convencido de que para mejorar las colaboraciones, mediante acuerdos y pactos, hemos de elegir otros estilos de vida más del alma, o sea, de la certeza. La mentira nos destruye a todos. La autenticidad y transparencia es fundamental para que surja esa mística del prójimo, siempre próximo a nosotros. El amor es lo único que nos cambia, pero si en ello ponemos ardor, posibilita la permanencia de amar. No hay más uniones que aquellas que están cimentadas por una justa efusión. Tenemos que sentirnos con fuerza, francamente arropados unos en otros, sin otro interés que la firmeza de pensar que la relación entre humanos es el bien más edénico a laborar. Absolutamente todas las crisis se superan con la unidad, con la unión de las personas, dignificándonos todos como una piña social, pre-condición necesaria para no fenecer en el intento.

Una sociedad que no se fraternice, se corrompe, volviéndose inhumana. O somos familia o dejaremos de existir. Esta es la gran cuestión. Es necesario, por tanto, hallar nuevos modos y maneras de hermanarse. Hasta ahora hemos caminado en contrario, nos hemos dejado gobernar por relaciones de negocio, hasta vendernos al injusto dominio, en lugar de ponernos a disposición del ser humano que solicite nuestro auxilio. Este es el auténtico ejercicio pendiente, el fehaciente deber, el de gastarse gratuitamente hasta desgastarse por el bien colectivo. Fuera especulaciones. Fuera poderíos. Fuera venganzas. Regresemos a una nueva hoja de servicio más desinteresada. Volvamos a la poesía que genera sentimientos sin pedir nada a cambio. Reparémonos a través de un genuino espíritu de caridad fraterna. Nada grande en el mundo se puede hacer sin un gran apasionamiento. ¡Humanicémonos con una buena ración de pasión y de compasión a la vez!, dicho queda como anhelo 2017.

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor

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Los estudiantes quieren otro Brasil y otro tipo de política

Rio de Janeiro

 Sería ingenuo pensar que el movimiento de los estudiantes ocupando escuelas y universidades se agota en la crítica de uno de los más vergonzosos proyectos que hemos tenido para la reforma de la enseñanza media o en la protesta contra la PEC 241 de la Cámara y ahora PEC 55 del Senado, PEC de la brutalización contra los más vulnerables de la nación.

Lo que se esconde detrás de las críticas es algo más profundo: el rechazo al tipo de Brasil que hemos construido hasta ahora y de la política corrupta hecha por algunos parlamentarios en provecho propio. Junto a esto hay un lado más positivo: la demanda de otra forma de construir Brasil y de reinventar una democracia, no de espaldas al pueblo, sino con él participando en las discusiones y decisiones de las grandes cuestiones nacionales. Ya he abordado en este espacio este tema a propósito del movimiento de los jóvenes de 2013. Tres autores siguen inspirándonos, pues lucharon por otro Brasil y siempre fueron derrotados. Ahora retorna la lucha con renovado vigor por medio de miles de jóvenes en todo el país.

El primer autor es Darcy Ribeiro en un texto de 1998 como prefacio a mi libro El caminar de la Iglesia con los oprimidos: «Nosotros los brasileros surgimos de una empresa colonial que no tenía el menor propósito de fundar un pueblo. Quería tan solo generar beneficios empresariales exportables con pródigo desgaste de gentes». Esta lógica del ultraliberalismo actual se radicalizó en Brasil.

El segundo es Luiz Gonzaga de Souza Lima en la más reciente y creativa interpretación de Brasil: La refundación de Brasil: rumbo a una sociedad biocentrada (São Carlos 2011): «Cuando se llega al fin, allí donde acaban los caminos, es porque ha llegado la hora de inventar otros rumbos; es hora de buscar otra cosa; es hora de que Brasil se refunde; la refundación es el camino nuevo y, de todos los posibles, el que vale más la pena, ya que es propio del ser humano no economizar sueños y esperanzas; Brasil fue fundado como empresa. Es hora de refundarlo como sociedad» (contraportada). Esa hora ha llegado.

El tercero es un escritor francés François-René de Chateaubriand (1768-1848): «Nada es más fuerte que una idea cuando ha llegado el momento de su realización». Todo indica que este momento de realización está en camino.

Los jóvenes que están ocupando los locales de enseñanza están revelando más inteligencia, a ejemplo de la joven Ana Júlia Ribeiro hablando en la Cámara Legislativa de Paraná, que la mayoría de los representantes sentados en nuestras sedes parlamentarias, más interesados en sus negocios que en el destino del pueblo brasilero.

Sin definición partidaria, con sus carteles incisivos los estudiantes quieren decirnos: estamos cansados del tipo de Brasil que ustedes nos presentan, con democracia de baja intensidad, que hace políticas ricas para los ricos y pobres para los pobres, en la cual las grandes mayorías son invisibilizadas y lanzadas a las periferias, sin estudios, sin salud, sin seguridad, sin tiempo libre. Queremos otro Brasil que esté a la altura de nuestra conciencia, hecho de pueblo mezclado y junto, alegre, sincrético y tolerante.

Efectivamente, hasta hoy Brasil fue y sigue siendo un apéndice del gran juego económico y político del mundo. Aunque políticamente liberados, seguimos siendo recolonizados, esta es la palabra exacta, pues las potencias antes colonizadoras, nos quieren mantener colonizados, condenándonos a ser una gran empresa neocolonial que exporta commodities: granos, carnes, minerales. De esta forma nos impiden realizar nuestro proyecto de nación independiente, soberana y orgullosa de sí misma.

Dice con fina sensibilidad social Souza Lima: «Aunque nunca haya existido en la realidad, hay un Brasil en el imaginario y en el sueño del pueblo brasilero. El Brasil vivido dentro de cada uno es una producción cultural. La sociedad construyó un Brasil diferente del real histórico, el tal país del futuro, soberano, libre, justo, fuerte pero sobretodo alegre y feliz» (p.235). En el movimiento actual renace este sueño exuberante de Brasil.

Caio Prado Júnior en La revolución brasilera (Brasiliense 1966) proféticamente escribió: «Brasil se encuentra en uno de esos momentos en que se imponen de pronto reformas y transformaciones capaces de reestructurar la vida del país en coherencia con sus necesidades más generales y profundas y con las aspiraciones de la gran masa de su población que, en el estado actual, no son debidamente atendidas» (p. 2).

Con los personajes que están ahí en la escena política, gran parte acusados de corrupción, imputados o condenados, no podemos esperar nada sino más de lo mismo. Deben ser democráticamente apartados de la historia para tener el campo limpio para lo nuevo.

¿Sobre qué bases se hará la Refundación de Brasil? Souza Lima nos dice que es sobre lo que tenemos de más profundo y original: la cultura nacional tomada en su sentido más amplio que envuelve lo económico, lo político y lo específicamente cultural: «A través de nuestra cultura el pueblo brasilero pasará a ver sus infinitas posibilidades históricas. Es como si la cultura, impulsada por un poderoso flujo creativo, se hubiese constituido lo suficiente para escapar de las constricciones estructurales de la dependencia, de la subordinación y de los límites tímidos de la estructura socioeconómica y política de la empresa Brasil y del estado que ella creó sólo para sí. La cultura brasilera escapa entonces de la mediocridad de la condición periférica y se propone a si misma con igual dignidad en relación a todas las culturas, presentando al mundo sus contenidos y sus valores universales» (p.127).

El texto de Souza Lima se libra de la crítica justa que Jessé Souza hace a la mayoría de nuestros intérpretes del statu quo histórico: La necedad de la inteligencia brasilera (Leya 2015), completada con La radiografía del golpe (Leya 2016).

La mayoría de estos intérpretes clásicos miraron hacia atrás e intentaron mostrar cómo se construyó el Brasil que tenemos. Souza Lima, como los jóvenes de hoy, mira hacia delante e intenta mostrar cómo podemos refundar Brasil en la nueva fase planetaria, ecozoica, rumbo a lo que él llama “una sociedad biocentrada”.

O nace de estos jóvenes estudiantes un Brasil diferente o corremos el peligro de perder nuevamente el carro de la historia. Ellos pueden ser los protagonistas de aquello que debe nacer.    

Leonardo Boff

¡Proyecto equivocado, innecesario y peligroso!

Hace unos días culminamos nuestra séptima interpelación, y luego de la exposición del Ministro, donde planteó claramente: el hablemos en serio en materia de seguridad y la construcción de un relato del miedo por parte de algunos miembros de la oposición.

Cuando culminó su presentación, conforme a las reglas del Senado de la República, el Senador Lacalle Pou junto a otros Senadores del Partido Nacional, presentó un proyecto de ley que busca establecer una presunción legal de legítima defensa en la actuación policial, "respecto del funcionario policial que, en el ejercicio de sus tareas, empleando

la fuerza cause un resultado letal o provoque lesiones personales, graves o gravísimas". Admitiendo en última instancia prueba en contrario.

Un proyecto de ley equivocado, innecesario y peligroso, en los próximos párrafos, diré por qué lo catalogo así.

En primer lugar, debo señalar, que este proyecto de ley es un verdadero exponente de la corriente Penal denominada: Populismo Penal.

Esta corriente -según los estudiosos- promueve desde el Parlamento, la expedición de leyes impróvidas, incongruentes, irracionales, para aumentar penas, crear delitos, reducir beneficios, privatizar la justicia y la condena, desestructurar el modelo procesal, soslayar derechos, menoscabar garantías y vulnerar el debido proceso.

Por este y otros motivos, como expondré, este es un proyecto innecesario, equivocado y peligroso.

Un proyecto de Ley innecesario! y equivocado!!

Innecesario! ya que existen un conjunto de causas de justificación en nuestro Código Penal que eximen de responsabilidad -a la persona que actuó amparada en ellas- de haber cometido delito. Las causas de justificación en nuestro Código Penal son:

Articulo 26 Legítima defensa.

Se hallan exentos de responsabilidad:

1. El que obra en defensa de su persona o derechos, o de la persona o derechos de otro, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

A) Agresión ilegítima.

B) Necesidad racional del medio empleado para repelerla o impedir el daño.

C) Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.

Se entenderá que concurren estas tres circunstancias respecto de aquel que defiende la entrada de una casa habitada o de sus dependencias, o emplea violencia contra el individuo extraño a ella que es sorprendido dentro de la casa o de las dependencias.

2. El tercer requisito no es necesario tratándose de la defensa de los parientes consanguíneos en toda la línea recta y en la colateral hasta el segundo   grado   inclusive, del cónyuge, de los padres o hijos naturales reconocidos o adoptivos, siempre que el defensor no haya tomado parte en la provocación.

3.   El que obra en defensa de la persona o derechos de un extraño, siempre que concurran las circunstancias expresadas en el numeral 1 y la que el defensor no sea   impulsado por venganza, resentimiento u otro motivo ilegítimo.

Art 27 Del estado de necesidad.

Está exento de responsabilidad el que, para defender su vida, su integridad física, su libertad, su honra o su patrimonio, ataca alguno de estos derechos en los demás, con tal que el mal causado sea igual o menor que el que tratare de evitar, que éste no haya sido provocado por su conducta y que revista el doble carácter de inminente e inevitable.

Cuando el daño causado fuere patrimonial y tuviere por objeto prevenir

un daño de la misma naturaleza, el mal causado debe necesariamente ser menor.

El artículo no se aplica al que tuviere, jurídicamente, el deber de afrontar el mal ni al que intentare prevenir el mal que amenazara a terceros, salvo que éstos fueran sus parientes dentro del grado establecido por el inciso 2º del artículo 26.

Art 28 (Cumplimiento de la ley)

Está exento de responsabilidad el que ejecuta un acto, ordenado o permitido por la ley, en vista de las funciones públicas que desempeña, de la profesión a que se dedica, de la autoridad que ejerce, o de la ayuda que le preste a la justicia.

Además realizó una apreciación equivocada, de cual instituto aplicar ante la actuación policial, ya que cada una de las causas de justificación reseñadas se aplican a situaciones diferentes y tienen fundamentos diferentes.

El fundamento del artículo 26 (norma que busca cambiar el Senador de marras), radica en un aspecto individual, que es la protección de bienes jurídicos personales, por el titular de esos derechos, y un aspecto supra individual, que radica en la defensa de los demás integrantes de la sociedad; en si es obrar en defensa propia o de otro. En cambio, el artículo 28 radica en que una conducta no puede estar prohibida y mandada o permitida al mismo tiempo por la ley.

Es decir, el Estado en su estructura, organiza fuerzas y dota a funcionarios de poderes a los efectos que puedan mantener el orden interno, que hagan cumplir la ley, prevengan y repriman actos delictivos y para ello organiza los servicios policiales. Los policías cuando ejercen estos poderes, lo hacen en cumplimiento de la Ley, hacen que el derecho funcione, y no cometen un delito.

La ley de procedimiento policial, autoriza el uso del arma de fuego, frente a casos de resistencia armada a su autoridad, o ponga en peligro la integridad física o la vida del personal policial actuante o de terceros.

Esta Norma ya ampara las buenas actuaciones policiales.

Por estos motivos, es un proyecto innecesario y equivocado, ya que existen causas de justificación que amparan el buen y profesional accionar policial.

¡Un proyecto de Ley peligroso!

Es un proyecto peligroso, porque puede permitir un uso abusivo del accionar policial, lo cual no podemos permitir en un Estado de Derecho.

Lamentablemente, debo reconocer y señalar, que los últimos casos de procesamientos de policías en Maldonado, estuvieron bien, ya que como señaló en el auto de procesamiento, hubo desbordes que no fueron conformes a un buen accionar policial. Las autoridades del Ministerio del Interior, cuando no compartimos un dictamen judicial, por considerar la buena actuación policial, somos los primeros en defender nuestros policías, prueba de ello en estos años, hemos dado muchas. Hemos profesionalizado nuestra policía desde diferentes ángulos, y uno de ellos fue profesionalizar la Defensoría Policial.

Pero, es un proyecto peligroso también, por la señal que se da desde parte del sistema político. Señal peligrosa, que busca presunciones legales ante situaciones que no son claras, máxime teniendo en cuenta, que ya existe una causa de justificación, que es actuar en cumplimiento de la Ley, que amparará el buen accionar policial.

Desde todo el sistema político, debemos ser claros con nuestra Policía, en cuáles son sus cometidos y que herramientas tienen para trabajar, y creo oportuno reiterar algunos conceptos que se encuentran en la concepción doctrinaria de la nueva ley orgánica policial:

La concepción doctrinaria, de la Ley 19.315, es la concepción de la

Seguridad de los habitantes, donde se dice claramente, que la policía es una fuerza civil que está para proteger a la persona y permitir su vida y desarrollo en sociedad. Como varias veces lo dijimos, la policía está al servicio del Estado de Derecho y su misión es garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades.

La Policía Nacional es un cuerpo armado de naturaleza civil y profesional, dependiente   del Poder Ejecutivo, que conforme a nuestra

Constitución es el encargado de la “conservación del orden y tranquilidad en lo interior”.

Su naturaleza civil se refleja en las funciones que el ordenamiento jurídico le asigna, en la selección, formación y capacitación del personal policial, el sistema de ascenso y las normas disciplinarias que rigen a la Policía. Se remarcó con claridad la naturaleza

jerarquizada y disciplinada de este Instituto.

La misión específica de la policía es la de garantizar y proteger la seguridad de los habitantes, entendida ésta como la función del Estado dirigida a hacer efectivo el libre ejercicio de los derechos y libertades fundamentales de todas las personas que habitan en el territorio de la República, así como la protección de las mismas y de sus bienes frente a cualquier tipo de acción violenta o agresión, en el marco de la vigencia del Estado de Derecho y del sistema democrático de gobierno.

Por último, no tengo dudas, que este proyecto, fue presentado para dar respuesta a la afirmación del Ministro, cuando en la interpelación señaló que existe un relato del miedo, que dice que la población uruguaya no confía en la Policía, y por ello a la apurada, el Senador Lacalle Pou, junto a otros, presentó un proyecto, equivocado, innecesario y peligroso!

Charles Carrera Leal

Director General de Secretaría

MINISTERIO DEL INTERIOR

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