Jueves, 16 Septiembre 2021 11:29

Consecuencias en la fertilidad por el Covid-19

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El SARS-CoV-2 daña los testículos y producen menos hormonas y espermatozoides de menor calidad. 

Al efectuar un seguimiento de pacientes varones que tuvieron COVID-19 desde el comienzo del año pasado, el andrólogo Jorge Hallak, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FM-USP), en Brasil, empezó a observar que los resultados de los análisis de fertilidad y hormonales de esas personas permanecen alterados durante muchos meses tras su recuperación de la enfermedad.

Pese a ser un estudio inicial y a que no reúne las condiciones como para diagnosticar la fertilidad o la infertilidad, el espermograma de varios pacientes ha apuntado que la motilidad espermática –la capacidad de los espermatozoides de moverse y fertilizar el óvulo, cuyo índice normal es superior al 50 %– se redujo a entre el 8 % y el 12 %, y permaneció en ese nivel casi un año después de la infección provocada por el SARS-CoV-2, por ejemplo. En tanto, las pruebas hormonales indican que los niveles de testosterona de muchos de estos pacientes también mostraron una ostensible caída después de la enfermedad. Mientras que el nivel normal de esta hormona es de 300 a 500 nanogramos por decilitro de sangre (ng/dL), en los pacientes que tuvieron COVID-19 dicho índice llegó a variar por debajo de 200 y, en muchas ocasiones, se ubicó entre 70 y 80 ng/dL

“Hemos venido observando cada vez más alteraciones prolongadas en la calidad del semen y de las hormonas de pacientes que tuvieron COVID-19, aun entre aquellos que manifestaron un cuadro leve o asintomático”, le dice Hallak a Agência FAPESP.

Algunos estudios que el investigador realizó en colaboración con pares del Departamento de Patología de la FM-USP, publicados en los últimos meses, han ayudado a dilucidar estas observaciones efectuadas en la práctica clínica.

Los investigadores constataron que el SARS-CoV-2 también infecta a los testículos, perjudicando la capacidad de las gónadas masculinas para producir espermatozoides y hormonas.

“Es sumamente preocupante la manera en que el nuevo coronavirus afecta a los testículos, aun en los casos asintomáticos o poco sintomáticos de la enfermedad. Entre todos los agentes perjudiciales para los testículos que he estudiado hasta ahora, el SARS-CoV-2 parece ser muy activo”, afirma Hallak. “Cada patología tiene sus particularidades, y la práctica y la experiencia nos las muestran. El SARS-CoV-2 posee la característica de modificar la espermatogénesis de maneras que estamos descubriendo ahora, como en el caso de la motilidad progresiva persistentemente muy baja, sin una alteración de la concentración espermática significativa”, dice.

Elton Alisson| FAPESP