Miércoles, 29 Marzo 2023 11:06

OPINIÓN - Un país sin gente

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OPINIÓN - Un país sin gente Foto: Archivo.

De vez en cuando, se filtra la opinión que tienen algunas personas sobre la situación demográfica que padece nuestro país, quitándole importancia, o incluso en muchos casos, describiéndola como una ventaja sumada a otras que no es del caso de estos apuntes. 

Las preguntas sobre la situación de la población de Uruguay son varias. Éstas pueden ser algunas: ¿Es una ventaja tener un territorio desplobado? ¿Es beneficioso tener un pequeño mercado interno?

¿Cuáles serían los beneficios que trae el poco número de habitantes para un país, para cualquier país?

Antes de intentar responder, sería bueno comprender que nuestro país ha sido durante décadas, zona de desarraigo, “exportador” de lo más importante que es la gente que trabaja, y aporta su conocimiento y su experiencia en una sociedad.

Esto tiene historia. Cuando nos independizamos, al norte del río Negro practicamente no había ni poblados, los habitantes eran muy pocos dentro del número total de unos setenta mil, según algunos historiadores.

Desde mediados de los años sesenta, un poco antes de la dictadura y en plena caída de la democracia y con una crisis estructural de novela, salieron de nuestros país decenas y decenas de miles de personas, en su mayoría jóvenes, en su mayoría con estudios y en muchos casos con carreras universitarias en su comienzo. Despues se sumaría el exilio político con más gente huyendo.

Entonces, vayamos a las preguntas. A la primera de las interrogantes le podemos responder de forma sencilla, la reforma jubilatoria que está en estudio en el parlamento, tiene su necesidad en la escasez de población, en la falta de remplazo de las personas en actividad frente a las que deben jubilarse.

En la segunda interrogante podemos afirmar que cualquier cosa que se haga en nuestro país tendrá mínimos beneficios; piense usted en lo que quiera, desde poner un quiosco en la esquina a una fábrica de lo que se le ocurra. Y en la última de las preguntas, la respuesta sería un compendio de la globalidad que implica la fórmula pobre que muchos tienen de pensar que lo mínimo alcanza, ¿para qué más?, o hemos “elegido” -que también se escucha- ser pocos...

Lo cierto es que revertir esta situación solo es posible a través de políticas específicas por parte de los gobiernos, tanto nacionales como locales, de incentivo a determinadas áreas productivas, la convocatoria a la llegada de migración que se ajuste a determinadas ocupaciones, en fin, son muchas las herramientas que existen y se ponen en practica en muchos países.

Hace apenas unos años que llegan migrantes a cubrir con su trabajo y con su conocimiento lugares y empleos que de otra manera sería un problema su ocupación.

Sería necesaria también una política de incentivos para que las familias se sientan motivas para la procreación... nada de esto existe.

Este tema es de extrema urgencia; implica en buena medida los destinos de nuestro país, y que todos, sin excepción, miran para el costado.

Es hora de pensar de otra manera. Nuestro país se merece que se lo piense desde otro ángulo y que sea proactiva la política que mejore las condiciones de vida. No es con una pobre reforma jubilatoria que vamos a aportar a las próximas generaciones.

Como decía mi abuelita, “si somos más, es más lindo y más entretenido el baile”.

Viejo Vizcacha

 

Modificado por última vez en Jueves, 30 Marzo 2023 16:58