Jueves, 11 Marzo 2021 12:32

Siria, país devastado

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La guerra civil ha devastado al país, la mitad de los niños no ha vivido un solo día de paz y la pandemia de COVID-19 se ha sumado a la violencia, la corrupción y las sanciones, dejando al 60% de los sirios al borde del hambre este año. 

Mientras tanto, las partes enfrentadas continúan cometiendo crímenes contra la población civil. “La escala de las atrocidades sacude la conciencia”, dice el titular de la ONU.

“Después de una década de conflicto, en el contexto de la pandemia del coronavirus y en medio del surgimiento constante de nuevas crisis, Siria ha salido de las primeras planas. Sin embargo, la situación sigue siendo una pesadilla viva. Cientos de miles de sirios han muerto”, dijo este miércoles el Secretario General de las Naciones Unidas en una comparecencia ante la prensa.

Al cumplirse en estos días diez años de que el país iniciara una guerra intestina luego de la violenta represión de las manifestaciones pacíficas que ocurrieron en el marco de la primavera árabe, António Guterres afirmó que es imposible entender la magnitud de la devastación en Siria.

“Su población ha padecido algunos de los peores crímenes que el mundo ha visto en este siglo. La escala de las atrocidades sacude la conciencia”, enfatizó.

En declaraciones a la prensa, Guterres hizo un recuento de algunos de los efectos nefastos de la guerra: desplazamiento de millones de personas, numerosas detenciones arbitrarias, tortura, desapariciones, incertidumbre y privaciones.

La espiral de destrucción ha causado un gran derramamiento de sangre y ha acarreado violaciones sistemáticas de los derechos humanos cometidas por todas las partes en medio de una impunidad absoluta.

El líder de la ONU recordó que durante mucho tiempo, los grupos terroristas controlaron zonas amplias del territorio sirio, sometiendo violentamente a la población.

“Para que haya una paz sostenible en Siria, los perpetradores de estos abusos deben rendir cuentas. Ninguna familia siria se ha salvado de los horrores del conflicto”, advirtió para luego subrayar que cerca de la mitad de los niños del país nunca han vivido un día sin guerra.

A la destrucción, ataques con armas químicas, sitios, muertes, restricciones a la ayuda humanitaria por las partes enfrentadas, colapso económico y pobreza se sumó la llegada de la pandemia de COVID-19 al país en 2020, agravando aún más las condiciones de vida de la población.

Actualmente, la ONU estima que hasta el 60% de los sirios podría padecer hambre este año.

António Guterres urgió a las partes en conflicto a permitir la entrada de la asistencia vital. “Es imperativo que sigamos llegando a todos los sirios que necesitan ayuda humanitaria. Se necesita más acceso humanitario”, puntualizó.