Uruguayos cuentan: RUBEN D'ALBA - Relaciones absurdas

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Yo creo, estoy seguro que existe algo, alguien que relaciona el genoma humano con Bin Laden, el once de setiembre, la oveja Dolly, el juicio a Pinochet, la banda del Rambo en el penal de Libertad, los violentos cacerolazos en la Argentina, el ántrax, la vaca loca, la despedida de Maradona, la aftosa, la luna de miel de Menem con la Bolocco.  

Algo, alguien relaciona los productos transgénicos con la anorexia, el recalentamiento del planeta, los derechos humanos, el índice Merval, la bulimia, la capa de ozono, la delincuencia infantil, el riesgo país, la liberación femenina, los cigarrillos perjudiciales para la salud, el sida, el cáncer, la fuga del pelado, el corralito financiero, los despidos masivos.

Alguien, algo, estoy seguro, relaciona los lomos de burro con el horóscopo chino, las Afaps, las especies en extinción, las escuelas privadas, la oreja de Tyson.

Algo, alguien, relaciona a la F.I.F.A. con la muerte del Mincho, el premio Nobel, el petróleo West, las siliconas y todo lo que me falta por relacionar.

En otro orden de cosas, estoy seguro de que se gesta un drama paralelo sin el cual estas relaciones serían imposibles.

Alguien, algo, maneja la gran cámara. Conozco solo su técnica, sus dos maneras de enfocar su ojo único.

De pronto, como al azar, lo posa sobre mí, sobre vos, sobre nosotros, un relámpago de tiempo. Vos, yo, nosotros decimos te vimos, te vi y entonces sentimos como un impulso vital al darnos cuenta de todos los desconocidos que nos conocían.

Pero eso es una dádiva o una distracción deliberada. En realidad, algo, alguien, siempre enfoca a los mismos. Son gente que viven en el ojo. Marionetas de ese ojo que les exige más apariciones para que siempre digan lo mismo hasta que el ojo los mata con solo cambiar su punto de vista, su caprichosa forma de enfocar. Es una muerte horrible. Nadie sabrá jamás quién es el asesino. La justicia jamás puede penetrar esas tumbas que orbitan el planeta, que guardan el A.D.N de todos sus cadáveres en el satélite de un cementerio privado.

Alguien, algo, relaciona estos dos órdenes. Yo lo sé. Tal vez todos lo sepamos.

Quizá todos vivimos por esta sospecha, por ser detectives de un destino que no nos pertenece.

Alguien, algo, lo sé, ha diagramado este laberinto más terrible que el día después. Para los sobrevivientes de día después la tierra será un manicomio inabarcable pero ningún loco se dará cuenta.

Sin embargo, ahora que creemos en la lógica pensamos que somos cuerdos.

Todos, menos yo.

Ruben D'Alba, (1939-2007)

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